Hace 9 años | Por --39367-- a wired.com
Publicado hace 9 años por --39367-- a wired.com

Los niños, esos seres inocentes que ríen, juegan o introducen especies de caracoles gigantes que acaban en plaga. Esto es lo que ocurrió en los 60, cuando un niño de vacaciones en Hawaii se guardó de recuerdo algunos ejemplares de este super caracol, que llegan a pesar medio kilo, para aburrirse de ellos después de vuelta a Florida, y dárselos a su abuela, que los soltó en el jardín.

Comentarios

D

Me pregunto si el crio se arrepintió alguna vez de lo que hizo o estará alardeando en el pub.