El uso del patinete eléctrico se ha disparado en España en los últimos años, especialmente en entornos urbanos. Rápido, barato y práctico, se ha convertido en una alternativa habitual al coche o al transporte público. Sin embargo, detrás de esa comodidad hay un riesgo que muchos usuarios aún no terminan de asumir: las consecuencias legales de un accidente.