La escena parecía diseñada para funcionar en redes. Dos imágenes enfrentadas, un antes y un después, un culpable claro. A un lado, “Hussein Obama”. Al otro, “Trump”. El mensaje era sencillo: deterioro frente a mejora. Pero duró poco. La comparación que ha difundido Donald Trump sobre la Piscina Reflectante de Washington no resiste una revisión mínima. Ni técnica. Ni visual. Basta detenerse unos segundos. Mirar con calma. Las dos imágenes que supuestamente representan momentos distintos en el tiempo muestran exactamente las mismas nubes.