Dos bimotores Avro Anson de la Royal Australian Air Force (RAAF) colisionaron en pleno vuelo a unos 1,000 pies de altura. Sin embargo, en lugar de una explosión y una caída libre hacia el desastre, los aviones quedaron encastrados uno sobre otro, formando una estructura doble que se negaba a desplomarse. Es una de esas historias que merecen un lugar de honor entre las mejores curiosidades militares de la historia. Debido a un error de visibilidad, el avión de Fuller (L9162) terminó justo encima del de Hewson (L7348).