La estampa carbayona de los pavos reales campando a sus anchas por el Campo San Francisco desde que los mayores tienen memoria ha desaparecido no del imaginario pero sí de la realidad de los ovetenses. Desde hace ya unos meses las aves han abandonado el parque principal de Oviedo, su morada habitual, y se han desplazado principalmente a los jardines del Banco de España donde han encontrado un lugar perfecto para estar tranquilos y huir del acoso que reciben de los perros sueltos que transitan diariamente por el Campo San Francisco, según señal