En 1903, en la ciudad de Chihuahua se producía un accidente automovilístico tan curioso como inesperado, en una época en la que los automóviles apenas comenzaban a aparecer en México. Según las crónicas locales, en toda la ciudad solo existían dos coches, uno perteneciente al entonces gobernador del estado, Miguel Ahumada, y el otro al empresario Mauricio Calderón. En algún momento ambos vehículos coincidieron circulando por las calles y terminaron chocando entre sí, protagonizando así el que suele considerarse el primer accidente (...)