En el campo donde cada cúbit adicional supone un desafío técnico fenomenal, este avance abre un horizonte nuevo para la computación cuántica. El equipo logró combinar cantidad y fidelidad en un mismo experimento, algo que hasta ahora parecía inalcanzable. El resultado no es solo un récord, sino una prueba de que la visión de ordenadores cuánticos útiles, capaces de resolver problemas imposibles para las máquinas clásicas, está más cerca.