En una pequeña localidad cántabra, Cartes, ha estallado un conflicto vecinal a raíz de la posible instalación de un centro de menores extranjeros no acompañados. El diagnóstico rápido —y cómodo— es tachar a la vecindad de racista. Racismo hay, sin duda, y además es alentado activamente por la derecha y la extrema derecha para ampliar su base electoral. Pero quedarse ahí es no querer ver el problema de fondo.
|
etiquetas: cartes , centro de menores , ultraderecha , vox , menas