Hace 7 años | Por grodira a rasgolatente.es
Publicado hace 7 años por grodira a rasgolatente.es

Las políticas de exclusión del alumnado no parecen ser un solución adecuada frente al acoso y la violencia escolar.

Comentarios

D

Cierto ,abogo por la tolerancia cero. Dos hostias y verás como no repiten.

BeCor

#1 #2 Por suerte existen intervenciones eficaces basadas en educar sin violencia. Como bien apuntáis, el acoso lo sufren muchas veces las personas más débiles. Por eso las propuestas que diversos organismos de reconocido prestigio llevan proponiendo incluyen que los alumnos que no están involucrados (ni como víctima ni como agresor) participen defendiendo y apoyando al agredido. Es decir, crear un clima donde ser un acosador no es guay. Cabe recordar que la mayoría de acosadores son paradójicamente víctimas de acoso. Haciendo intervenciones que impliquen a toda la clase se puede acabar con el acoso escolar. Las soluciones violentas n parecen ser solución por lo que los expertos tienen constancia.

Como dicen en los comentarios del post: "Odia el pecado, pero no al pecador".

BeCor

#3 Te remito a mi comentario en el #4

D

#4 Por eso las propuestas que diversos organismos de reconocido prestigio llevan proponiendo incluyen que los alumnos que no están involucrados (ni como víctima ni como agresor) participen defendiendo y apoyando al agredido.

Eso a mi me suena mucho a fantasía y poco a realidad.

Primero, es muy, muy jodido en la práctica poner de acuerdo al resto de la clase para que recrimine al bully.
Segundo, eso lo conseguirás una vez en plan de ejemplo, a la segunda se apuntan la mitad, a la tercera si te he visto no me acuerdo.
Tercero, la reputación del agredido sigue siendo la misma o peor, porque encima queda como aún más pringado por necesitar ayuda externa y no saberse defender.
Cuarto, como consecuencia el número de ataques subirá en vez de disminuir a la que pasen... ¿dos días? y el agredido mirará suplicando al resto de la clase para que le ayuden, pasarán de él (porque acabarán pasando) y eso le provocará aún más sensación de marginación, fracaso y ridículo.

Todas las historietas buenistas suenan muy chupiguays pero en la práctica o aprendes a defenderte y a ganarte el respeto o de mientras seguirás jodido.

BeCor

#8 Bueno, los estudios que se han realizado sobre el tema hacen seguimientos a largo plazo y parecen mostrar buenos resultados con el tipo de métodos que he dicho. El tema está en que hay dos factores que cofunden. Por un lado la evidencia anecdótica (tomar un caso particular como el caso general) y por otra la falacia del superviviente (tenemos info de quien 'ha sobrevivido' pero sin saber que pasó con los que no, no es del todo útil).

En el siguiente enlace tienes un paper que recoge las principales críticas a este tipo de intervenciones y algunas soluciones propuestas: digitalcommons.unl.edu

D

#4 Ya te lo digo yo: eso es una solemne majadería.

La única defensa contra las amenazas y el maltrato es hacerle frente al agresor; es lo único que funciona. Y cuanto más fuerte devuelvas el golpe, más se lo pensará a la hora de volver.

¿A medio y largo plazo pueden funcionar estas técnicas japiflower? Puede que sí, con el conveniente adoctrinamiento puedes convertir una sociedad agresiva en una de corderitos degollados que sufren cada vez que un malvado hipopótamo pisa una margarita.

Pero cuando ahora mismo, en este preciso instante, hay un joputa pegándole a uno más pequeño, a un gordito, a un mariquita, a un "distinto"... lo único que funciona es una saca de hostias tan terrible que no se le olvide jamás al agresor.

D

La han cagao.

BeCor

#6 quién? En qué?

D
editado

El que sufre acoso es porque debido a su aspecto, personalidad o combinación de ambas, resulta demasiado débil para el promedio de la clase, con lo que automáticamente los más fuertes le meten caña. Esto es inevitable salvo que lobotomizen a los alumnos. Siempre, siempre, siempre pasará de un modo u otro.

Por desgracia en la mayoría de casos la situación sólo se equilibra de una forma: el agredido tiene que responder al agresor con la misma o mayor intensidad. El agredido tiene que "saltar". Lo que pasa es que el agredido cree que está tan hundido en la escala social que ya es imposible recuperar el nivel, cuando en realidad lo tiene a su alcance. Lo difícil es atreverse.

Y es que cuando el día menos pensado el agredido regala un buen par de hostias bien dadas, la balanza se equilibra pero ya. Al día siguiente ya no te ven igual, eso seguro. Mano de santo y mil veces más eficaz que terapias, tolerancias cero y demás chorradas.

D