Que “suerte” tenemos las personas trans, que hasta la opresión que sufrimos es “de segunda”, sin importancia y que muchas veces no merece la pena ni nombrar ni denunciarla. Cada poco tiempo, cíclicamente, me suelo encontrar con lo mismo: se ensalza a personas que han podido tener un papel relevante en determinados conflictos o luchas, a la vez que se silencian sus acciones u opiniones tránsfobas. Desde luego, parece ser que esas opiniones o acciones no las invalidan para nada para gran parte de la gente que se dice “de izquierda”...