Como abstemia francesa, Justine Bobin sabe lo difícil que puede ser no tomar en un país donde el vino, la cerveza y otras bebidas alcohólicas todavía lubrican muchas interacciones sociales, aunque Francia esté menos enganchada al alcohol que antes. “La gente está convencida de que no puedes divertirte si no tomas alcohol en Francia”, afirma. Los productores de las llamadas bebidas sin o bajas en alcohol buscan beneficiarse de los cambios en gustos y hábitos, en especial en los adultos jóvenes, más conscientes de los daños del alcohol.