En los últimos años el periodismo no es que haya cambiado: es que en algunos espacios directamente se ha degradado. Las redes sociales y la obsesión por el impacto han ido arrinconando algo tan básico como el rigor. Hoy, demasiadas veces, se confunde informar con opinar sin datos, y opinar con provocar.Y no es lo mismo. Lo de Vito Quiles no es una anécdota, es un síntoma. Su manera de actuar en público no responde a la lógica de informar sino a la de provocar. Pero el problema no son solo nombres, sino la impunidad con la que se ha normalizado.