Es decir, que si en el período 1997-2008 cometimos el gigantesco error de endeudarnos en 800.000 millones con el exterior para financiar la burbuja inmobiliaria en lugar de modernizar y ampliar nuestra industria, ahora estamos repitiendo los errores, pero aún peor, ya que estamos haciendo lo mismo exactamente que hicieron Portugal y Grecia antes de la crisis, es decir, pedir prestado al exterior para incrementar la demanda interna y mejorar los indicadores de consumo y empleo.
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