A veces basta abrir una red social para notar la presión. No hace falta que nadie diga nada: una cocina recién reformada, un coche brillante, un viaje. No son solo imágenes: son recordatorios de lo que “deberíamos” tener. Y sin darnos cuenta, empezamos a medir nuestro bienestar con el reflejo de los demás. Según Morgan Housel, autor de ‘El arte de gastar dinero’, el deseo de estatus es una forma de servidumbre moderna: nos endeudamos no por falta de dinero, sino de autoestima.
|
etiquetas: dinero , consumismo , redes sociales , salud mental