Si estas personas fueron capaces de matar a Samuel por su orientación sexual, es porque crecieron en un entorno social y cultural que les enseñó a despreciar la diferencia, que les hizo creer que eran superiores y que, al final, les hizo sentir que sus actos quedarían impunes. La revelación de las caras de los presuntos asesinos en las redes sociales refleja que el marco punitivista está plenamente instalado en el activismo y en las personas del colectivo. Pero ni la policía nos ha cuidado nunca ni los jueces y las prisiones han sido aliados.
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