¿Quiénes éramos los pringados de La Bañeza, Astorga, Zamora, Salamanca, Plasencia, Cáceres, Badajoz y demás, para pretender tener un tren que no diese servicio a los millones de habitantes de la capital? ¿Qué puñetas nos habíamos creído? ¿Un tren que no pasaba por Madrid? ¿De Gijón a Sevilla y sin pasar por Madrid? Eso era una pérdida de dinero, de tiempo, de prestigio y de sobres destinados a la corrupción.
|
etiquetas: ferrocarril , ave , ricos , mantenimiento , madrileñismo