Los empleados actuales y antiguos del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) están cada vez más preocupados por que el trabajo que realizaron recortando programas gubernamentales y eliminando puestos de trabajo se vuelva en su contra con la posibilidad de ser procesados penalmente. Peor aún es su creciente convicción de que el multimillonario Elon Musk, que los contrató, no dará un paso al frente para salvarlos apelando a Donald Trump en su nombre si las cosas se tuercen.
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