Sin coñas marineras el sudapollismo no es más que una reinterpretación moderna de la virtud estoica de saber qué peleas en la vida merece la pena luchar y cuáles no. De la dicotomía del control. Es el estoicismo moderno que bebe de los griegos a los que no les quedaba otra que sudarles la polla con tanta mierda que rondaba en el s III aC. Zenon de Citio y sus colegas de botellón y simposio. La plegaria de la serenidad utilizada más tarde sale del estoicismo clásico y es una buena lección sudapollista: Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia.
Yo siempre me he considerado un gran defensor de esta filosofía de vida y practico el sudapollismo desde que comencé a tener responsabilidades.
A veces lo combino con pequeñas acciones de “los problemas son para el yo del futuro”.
Hasta el momento todo bien.
Y también quisiera anunciar que me gustan las gildas con alegrías.
Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia.
A veces lo combino con pequeñas acciones de “los problemas son para el yo del futuro”.
Hasta el momento todo bien.
Y también quisiera anunciar que me gustan las gildas con alegrías.