Han pasado cinco años desde la exhumación de Franco y cuatro desde la aprobación de la norma, pero, salvo el cambio de nombre, no ha habido grandes avances en ese proceso de “resignificación” prometido y anunciado a bombo y platillo por el Gobierno. Para Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), el planteamiento del Ejecutivo tiene un error de base: “No hay nada que resignificar. Hay que significar a secas, hay que llenarlo de significado democrático en el siglo XXI”.
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