La primera convención internacional para regular la caza de ballenas se firmó en Ginebra en 1931 bajo los auspicios de la Sociedad de Naciones. Su caza comercial está prohibida desde 1986, al entrar en vigor la moratoria internacional decretada por la Comisión Ballenera Internacional (CBI). Noruega e Islandia se oponen y siguen cazando cetáceos. Japón lleva mucho tiempo eludiendola con excusa de «investigación científica». En 2014 la CIJ lo condenó por cazar ballenas en el Antártico. Pero en 2019 abandonó la Comisión Ballenera Internacional.
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