La protección a las personas inquilinas no es una concesión, es una reivindicación arrancada en las calles durante años de lucha. Y hoy es más urgente que nunca: los precios del alquiler siguen desbocados, más de 600.000 contratos renovados en pandemia llegan a su fin, y grandes tenedores como Cerberus, Blackstone o Caixabank ya preparan nuevas oleadas de ventas de vivienda.
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