El flete de supercombustibles supercríticos (VLCC) se disparó a niveles teóricos extraordinarios el lunes, ya que la guerra entre Irán y la coalición estadounidense-israelí afectó gravemente el transporte marítimo en el Golfo Pérsico, con unos 3.200 buques varados en la región. Esto no es un bloqueo formal: es una parálisis impulsada por el riesgo. Los ataques iraníes ya han afectado a la navegación mercante y a la infraestructura regional. Clarksons Research informa de al menos seis buques dañados. Los mercados de GNL y GLP también afectados.
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