Pero lo que vuelve el hallazgo verdaderamente jugoso —de esos que hacen salivar a epigrafistas y a cualquiera que ame la historia con uñas y dientes— es que varias de esas tumbas se construyeron reutilizando estelas funerarias romanas: piedra con nombre, rango y patria, convertida siglos después en pared, cubierta o simple relleno. Spolia funerario, memoria degradada a material de obra.