Los líderes mundiales, políticos y empresariales, han aceptado que cuando visitan la Casa Blanca tienen que llevar un regalo. Una delegación suiza apareció en noviembre con un lingote de oro valorado en 130.000 dólares y un Rolex, también de oro. El presidente de la FIFA, que se sacó de la chistera un Premio de la Paz ad hoc para seducir al presidente de Estados Unidos, es un habitual del Despacho Oval, siempre con trofeos o copas doradas. Visible en modo lectura