La ofensiva militar en Oriente Próximo amenaza con fracturar la hegemonía global estadounidense. Mientras Washington concentra sus mermados recursos navales en el golfo Pérsico, el flanco del Pacífico queda expuesto ante Pekín y se desmorona su estructura política interna. El experto en defensa y seguridad Antonio Legaz muestra que la destrucción institucional no pacificará la región y corre el riesgo de entregar a los ayatolás "un balón de oxígeno" frente a sus disidentes.