Opinión
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¿Por qué las empresas han empezado a despedir a los jóvenes?

¿Por qué las empresas han empezado a despedir a los jóvenes?

Tanto The New York Times como The Economist constatan una tendencia creciente en Estados Unidos: las empresas están despidiendo a sus perfiles más juniors gracias a la implementación de la IA. La lógica parece evidente: estas herramientas ya hacen buena parte de lo que tradicionalmente hacía un perfil joven dentro de una compañía. Lo que algunos han leído como la estocada final a una generación que sufre para abrirse paso. La IA automatiza tareas básicas, reduce plantillas, ahorra costes y alimenta una idea tentadora: “no necesitamos juniors”.
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Nuestra deuda con Cuba

La gente que no sabe de principios, que no entiende que haya personas que estén dispuestas a todo sacrificio por sus ideales y por su sentido del deber, empezaron su carga de ataques calificándoles como mercenarios. Los 32 fueron a arriesgar y entregar la vida cumpliendo una tarea revolucionaria y, conociendo la historia cubana, fueron seleccionados, entre los mejores, por sus habilidades y por su incorruptible compromiso revolucionario.
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Belicistas

Belicistas  

Son esos belicistas de salón que apoyan y aplauden las guerras, pero las quieren lejos y que los muertos los pongan otros. Ayer, escuché de pasada en una pieza de un informativo en la que se decía que, si bien gran parte de los estadounidenses está en contra de esta guerra que se ha inventado su presidente, están a favor de ir a pelear, pero no de que haya bajas entre los suyos. Después de siglos de conflictos bélicos que han dejado una cantidad casi incalculable de muertos y heridos, los nuevos yanquis descubren que esto no es el Call of Duty.
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Represión, resistencia y retorno: sobre el legado de Ghassan Kanafani

Represión, resistencia y retorno: sobre el legado de Ghassan Kanafani

La capacidad de Kanafani para transformar el sufrimiento del pueblo palestino en literatura de resistencia resultó ser una grave amenaza para el estado sionista.
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Escribir comentarios con la IA, ¿muerte de meneame? - chorrada del día

Advierto, es Lunes y estoy algo disperso, y me da por pensar chorradas.

Soy un usuario a veces pesado, y me doy cuenta cuando escribo comentarios largos, aunque a veces reacciono y trato de simplificar el mensaje, que también hace que mejora mi forma de expresarme ... se hace lo que se puede, no tengo un gran don de la palabra.

Me ha dado por pensar a veces en ciertos comentarios de gente, que da largas explicaciones, puede que simplemente tengan una mente ágil, y puedan argumentar larga y tendidamente sin despeinarse.... mi profunda admiración ya la tienen.

Pero ya he visto a gente usar la IA en temas como escribir correos de empresa o en chats de empresa, con un tono formal y bien escrito, así que simplemente he pensado que no sería tan difícil implementarlo al revés, escribir como un usuario de aquí, con un tono más informal.

Ya lo he visto en algunas argumentaciones, muy esquemáticas y que saltaban a la legua el uso de IA, y esto que digo no es nada novedoso e incluso será estúpido (de ahí el título de esto), pero me ha dado por pensar a la larga, si esto fuera la tendencia común de todos, de poner largos comentarios donde solo revisamos que esté en nuestra línea de pensamiento, y cuando otro contestara, simplemente le decimos a la IA que ponga la contra-argumentación.

Al final esto se convertiría en un tostonazo, quizás con cosas interesantes, pero para alguien que llegara de nuevas al foro sería algo inasumible de afrontar para 5 minutos que te apetezca algo ligero o para pasar el rato.

Para probar lo que comento, con un argumento hecho íntegramente por IA y solo diciendo que me ponga cosas a favor de Viktor Orbán, y diciéndole el tipo de tono a poner y solo le he corregido una vez para que sea más informal.

¿Pasaría esto como un meneante medio? Lo que está en cursiva es lo que me ha escrito la IA:

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A ver, Viktor Orbán no es ningún santo, pero tampoco es el villano absoluto que mucha gente pinta por ahí. Hay bastante gente en Hungría que le apoya y no es porque sí.

Para empezar, el tío va de cara. Dice lo que piensa y luego hace más o menos lo que prometió, y eso en política ya es raro de narices. Mucha gente está harta de políticos que cambian de opinión cada dos días, y Orbán en eso es bastante consistente.

Luego está el tema de defender su país. A sus votantes les gusta porque sienten que pone a Hungría primero, sin estar todo el rato pendiente de lo que diga la UE o de quedar bien fuera. En plan: “oye, que mando yo aquí”. Y eso a bastante gente le da confianza.

Con la inmigración, por ejemplo, ha sido súper claro desde el principio. Puedes estar de acuerdo o no, pero no ha ido dando bandazos. Sus seguidores lo ven como alguien que intenta mantener el control y la seguridad, y ya está.

También hay quien dice que, dentro de lo que cabe, el país no va mal del todo económicamente. No es que sea Alemania, pero tampoco está hundido, y eso para muchos ya es suficiente para decir “bueno, pues lo está gestionando decentemente”.

Y otra cosa: no se corta en llevar la contraria a Bruselas cuando no le gusta algo. Eso fuera cae mal, pero dentro hay gente que lo ve como alguien con carácter, que no se deja mandar.

En resumen, que tiene muchas críticas, sí, pero también tiene su base porque proyecta imagen de líder fuerte, claro y bastante coherente. Y eso, aunque no guste a todos, a mucha gente le convence.

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Me imagino esto multiplicado por 20 en cada noticia ... me da escalofríos XD

Saludos y espero no ser muy aburrido.

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Terrorismo 'trumpetero'

Terrorismo 'trumpetero'

Más allá del impacto mediático circense (que en estos tiempos de trending topic parece ser el único objetivo de las decisiones políticas), vale la pena detenerse en otro tipo de análisis de lo ocurrido. ¿Por qué ha recurrido Trump a esta fórmula y no ha invadido directamente Venezuela?
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Isabel la católica a ratos

La libertad bien entendida empieza por Ayuso misma
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La inteligencia artificial y el fin del trabajo tal como lo conocíamos: ¿hacia una sociedad postlaboral?

La inteligencia artificial y el fin del trabajo tal como lo conocíamos: ¿hacia una sociedad postlaboral?

Durante las anteriores revoluciones industriales, el trabajo físico fue el más afectado. Pero esta vez, la automatización no va dirigida contra el músculo, sino contra la mente. La inteligencia artificial ha traspasado la última frontera: la de los oficios intelectuales. Y con ella, amenaza no solo profesiones concretas, sino la propia noción de trabajo sobre la que hemos construido nuestras identidades, nuestros sistemas de protección social y nuestras aspiraciones de progreso. Una revolución que desborda lo económico. (Víctor Martínez López.)
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Memecracia: la infantilización de la política

Memecracia: la infantilización de la política

Si uno es audaz, se empezará a dar cuenta de que, tanto las grandes empresas como los partidos políticos, han empezado a adoptar la memecracia como una estrategia de comunicación efectiva para inocular un prisma ideológico a los internautas. En España, no hay más que contemplar los memes generados por Vox -el partido de ultraderecha-, pero también el PSOE o Sumar. Y además de clase política o empresarial, los líderes de opinión -o también llamados “influencers”– también llevan tiempo compartiendo y reaccionando a este tipo de contenido
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Unidad: una necesidad democrática ante el avance de la extrema derecha

Introducción

En el panorama político español de octubre de 2025, la fragmentación del espacio progresista contrasta con la creciente consolidación de las fuerzas ultraconservadoras. La dispersión electoral de las izquierdas no es meramente un problema aritmético, sino una crisis de proyecto político que amenaza con entregar las instituciones a quienes buscan desmantelar décadas de avances en derechos sociales, laborales y civiles.

El Coste electoral de la dispersión

La atomización de las fuerzas progresistas se traduce en una sangría constante de escaños y poder institucional. El sistema electoral español, con su fórmula D'Hondt y circunscripciones provinciales, penaliza especialmente la división. Mientras el bloque conservador optimiza sus resultados presentándose de forma cohesionada o con pactos claros, la izquierda pierde representación provincia tras provincia por la multiplicación de candidaturas.

Las consecuencias son tangibles: gobiernos autonómicos y municipales que podrían ser progresistas quedan en manos de coaliciones de derechas por diferencias de pocos miles de votos. Diputados que se pierden en provincias pequeñas por décimas porcentuales. Políticas públicas que no se implementan porque la suma de votos progresistas, siendo mayoritaria, no se traduce en mayoría parlamentaria.

Influencia en la toma de decisiones

La fragmentación no solo afecta a los resultados electorales, sino a la capacidad real de incidir en las decisiones que transforman la vida de la ciudadanía. Un espacio político dividido es un espacio político debilitado, incapaz de articular mayorías estables que impulsen reformas estructurales.

La experiencia reciente demuestra que los avances más significativos en derechos laborales, justicia fiscal, transición ecológica o políticas de igualdad se han logrado cuando las fuerzas progresistas han sido capaces de superar sus diferencias y acordar agendas comunes. Por el contrario, la división interna consume energías en disputas estériles mientras las urgencias sociales quedan sin respuesta.

La capacidad de negociación frente a otros actores políticos, sociales y económicos también se ve mermada. Un frente unido de izquierdas puede establecer líneas rojas claras y defender con firmeza sus propuestas. La dispersión, en cambio, invita a estrategias de división y debilitamiento por parte de quienes no comparten el proyecto transformador.

Una propuesta vertebradora: plural y progresista

La unidad de las izquierdas no puede ser un ejercicio de uniformidad que diluya identidades políticas legítimas. Debe construirse desde el respeto a la pluralidad, reconociendo que diferentes tradiciones y sensibilidades enriquecen el proyecto común. La convergencia no implica renunciar a matices, sino jerarquizar prioridades y distinguir lo fundamental de lo accesorio.

Una propuesta vertebradora debe articularse sobre ejes programáticos claros:

Justicia social y económica: Defensa de los servicios públicos universales, redistribución de la riqueza mediante una fiscalidad progresiva, protección del Estado del bienestar frente a los recortes y privatizaciones. Garantía de derechos laborales dignos, salarios suficientes y protección social robusta.

Derecho a la vivienda: Reconocimiento de la vivienda como derecho fundamental y no como mercancía especulativa. La crisis habitacional se ha convertido en la principal preocupación de amplias capas sociales, especialmente jóvenes y familias trabajadoras. Una propuesta progresista debe incluir la construcción masiva de vivienda pública en alquiler asequible, regulación efectiva del mercado para evitar la especulación, limitación de los precios de alquiler en zonas tensionadas, prohibición de los desahucios sin alternativa habitacional, tributación más elevada para grandes tenedores y viviendas vacías, y recuperación del parque público mediante compras estratégicas. Sin solucionar el acceso a la vivienda, cualquier proyecto de país se vuelve inviable para millones de personas.

Transición ecológica justa: Reconocimiento de la emergencia climática como prioridad política, acompañada de medidas que aseguren que el coste de la transición no recaiga sobre las clases trabajadoras. Apuesta decidida por energías renovables, transporte público, rehabilitación de viviendas y modelo productivo sostenible.

Derechos civiles y libertades: Blindaje de conquistas en igualdad de género, derechos LGTBIQ+, memoria democrática y libertades fundamentales. Oposición frontal a cualquier retroceso en derechos consolidados.

Democracia participativa y territorial: Profundización democrática mediante mayor participación ciudadana, transparencia institucional y lucha contra la corrupción. Reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado español y respeto a las diferentes sensibilidades territoriales dentro del marco constitucional o mediante su reforma democrática.

Política exterior solidaria: Compromiso con los derechos humanos, el derecho internacional y la cooperación frente a las lógicas militaristas y los bloques imperialistas.

Este programa común no necesita borrar las especificidades de cada fuerza política, pero sí exige disciplina en lo esencial: cuando las instituciones estén en juego, cuando los derechos fundamentales sean atacados, cuando las políticas neoliberales amenacen el bienestar colectivo, la respuesta debe ser unitaria.

La movilización como imperativo

El crecimiento de la extrema derecha en España no es un fenómeno aislado, sino parte de una ola reaccionaria que recorre Europa y América. Su discurso, basado en la xenofobia, el machismo, la negación de derechos y el autoritarismo, representa una amenaza real para la democracia.

El fascismo del siglo XXI se presenta con traje y corbata, pero su esencia permanece intacta: la construcción de enemigos internos, el desprecio a los valores democráticos, la glorificación de un pasado mítico y autoritario, la persecución de minorías. No podemos subestimar su capacidad de contagio institucional ni su vocación de desmantelar todo aquello que nos hace iguales en dignidad y derechos.

Frente a esta involución, la movilización del electorado progresista es urgente. Pero movilizar no es solo llamar al voto cada cuatro años. Requiere:

Pedagogía política constante: Explicar con claridad qué está en juego, desmontar bulos y falacias, conectar las políticas concretas con la vida cotidiana de la gente. Hacer visible cómo las decisiones políticas afectan al bolsillo, al acceso a servicios, a las oportunidades vitales.

Presencia territorial: Recuperar la presencia en barrios, pueblos y centros de trabajo. La política no puede reducirse a debates televisivos y guerras de tuits. Se hace cuerpo a cuerpo, escuchando, dialogando, organizando.

Conexión con movimientos sociales: Sindicatos, organizaciones ecologistas, feministas, vecinales, juveniles, culturales... El cambio político no se construye solo desde las instituciones. La izquierda debe ser permeable a las luchas que emergen desde la sociedad civil.

Cultura de la esperanza: Frente al discurso reaccionario del miedo, construir narrativas de futuro. Demostrar que otro modelo es posible, que la transformación está a nuestro alcance, que juntos somos más fuertes.

Generosidad política: Abandonar la lógica del adversario interno. Reconocer que quien comparte el 80% de tu programa no es tu enemigo principal. Reservar la confrontación para quienes realmente representan proyectos opuestos.

Conclusión

La unidad de las izquierdas en España no es un lujo ni una opción táctica coyuntural. Es una necesidad histórica ante un momento de definición democrática. La correlación de fuerzas actual exige superar inercias, renunciar a maximalismos estériles y priorizar lo colectivo sobre lo particular.

No se trata de fusionar partidos ni de crear estructuras artificiales condenadas al fracaso. Se trata de establecer pactos claros de no agresión, de coordinación electoral donde sea necesario, de acuerdos programáticos en lo fundamental, de lealtad cuando se gobierna conjuntamente. Y sobretodo, que la confección de las candidaturas tienen que ser procesos 100% transparentes. Cuestión que hasta la fecha y sin excepción forma parte del Debe en el balance de todas las organizaciones políticas progresistas de izquierdas.

El electorado progresista español es mayoritario, pero está desmovilizado, fragmentado, desencantado. Recuperar su confianza implica demostrar que la política puede cambiar vidas reales, que las instituciones sirven para proteger a la mayoría frente a los privilegios de unos pocos, que la democracia es algo más que gestión tecnocrática.

La extrema derecha crece alimentándose del vacío que deja una izquierda ensimismada en sus disputas internas. Cada día que perdemos divididos es un día que ganan ellos para consolidar su proyecto involucionista. La historia nos juzgará no por nuestras diferencias de matiz, sino por nuestra capacidad de unirnos cuando todo lo importante estaba en juego.

El momento es ahora. La unidad, una responsabilidad ineludible. El futuro, por construir.

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El liberalismo se rinde ante el desafío de la extrema derecha, mientras comienza la batalla por su reemplazo [EN]

El liberalismo se rinde ante el desafío de la extrema derecha, mientras comienza la batalla por su reemplazo [EN]

La segunda presidencia de Trump se ha centrado en subvertir las normas liberales; el modelo neoliberal del capitalismo se derrumbó en 2008 y desde entonces se ha estancado. Los multimillonarios oligarcas tecnológicos dominan la sociedad occidental, mientras que China, una economía dirigida por el Estado, ha seguido creciendo; desmintiendo la idea de que el modelo liberal occidental sea el único capaz de triunfar. A su vez, el declive de la política liberal, ha provocado que los partidos de extrema derecha empiecen a asomarse en varios países.
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Sin relevo generacional

Sin relevo generacional

Primero, no llegan suficientes inmigrantes. Segundo, estos se dirigen a las zonas menos envejecidas, lo cual amenaza con dejar aún más despobladas regiones como Galicia, Asturias o Castilla y León y, a la vez, tensionar más las grandes ciudades. Tercero, no reemplazan en todos los sectores por igual; el comercio, por ejemplo, corre el riesgo de quedar sin descendencia. La inmigración se presenta así como un recurso limitado.
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Cuando el odio te toca a ti: reflexiones sobre intolerancia y violencia

Cuando el odio te toca a ti: reflexiones sobre intolerancia y violencia

Los hechos que han sido objeto de sentencia ocurrieron en un contexto de tensión diaria que se venía produciendo desde hacía varios meses. Fui agredido, sufriendo lesiones físicas que, aunque calificadas como leves, fueron el resultado de un ataque cargado de odio. La agresión no surge de la nada: es la consecuencia de meses de acoso, de insultos repetidos, de una escalada sostenida de provocación. Los tribunales han probado estos hechos, y eso es importante: los hechos son incontestables.
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El espejismo del algoritmo: cómo el dinero compra la realidad digital

El espejismo del algoritmo: cómo el dinero compra la realidad digital

Foto: Steve Bannon y Jeffrey Epstein.

Llevamos años escuchando la misma cantinela: "el algoritmo favorece los contenidos de extrema derecha", "las redes sociales amplifican la polarización", "la tecnología está rota". Como si las plataformas digitales fueran criaturas autónomas con voluntad propia, como si los feeds de Facebook o los trending topics de X se generaran por algún tipo de magia oscura e incontrolable.

Es una narrativa cómoda. Despersonaliza la responsabilidad, tecnifica el debate, nos hace creer que enfrentamos un problema de ingeniería cuando en realidad estamos ante una cuestión mucho más antigua y prosaica: el poder del dinero para fabricar consenso.

La falacia del algoritmo neutral

Cuando hablamos del "sesgo algorítmico" que supuestamente beneficia a la ultraderecha, estamos invirtiendo causa y efecto. No es que el algoritmo tenga preferencias ideológicas programadas en su código. Lo que ocurre es mucho más simple y, a la vez, más preocupante: los algoritmos amplifican lo que funciona, y lo que funciona es aquello en lo que se invierte.

La extrema derecha global no domina el debate digital porque haya descubierto algún truco mágico en el funcionamiento de Twitter o YouTube. Lo domina porque ha construido una infraestructura de comunicación masiva, profesional y extraordinariamente bien financiada. Mientras la izquierda y el centro político debaten sobre la pureza ideológica de sus mensajes o se fragmentan en mil pequeñas causas identitarias, la derecha radical ha entendido algo fundamental: la batalla por el relato requiere inversión constante, coordinación estratégica y, sobre todo, repetición.

La máquina bien engrasada

Pensemos en la arquitectura real de esta operación. Hay think tanks produciendo contenido sin parar, creando el marco intelectual que luego se simplifica en titulares. Hay fundaciones que financian "periodismo independiente" que casualmente coincide con determinadas líneas editoriales. Hay ejércitos de cuentas —algunas automatizadas, muchas no— que replican, comentan, comparten.

Y hay medios digitales que operan con pérdidas durante años porque detrás hay mecenas dispuestos a asumir el coste como inversión política a largo plazo. El caso de Madrid es paradigmático. La trama destapada en torno a la Comunidad de Madrid y su financiación a medios afines mediante contratos publicitarios millonarios no es una anécdota: es el manual de instrucciones. Medios como OKDiario o Periodista Digital han recibido cantidades desproporcionadas de dinero público —el de todos— para sostener líneas editoriales que casualmente amplifican el discurso del gobierno regional. Miguel Ángel Rodríguez, el gurú comunicativo de Isabel Díaz Ayuso, no ha inventado nada nuevo: simplemente ha aplicado con eficacia la vieja receta de comprar altavoces con fondos públicos y llamarlo "inversión en publicidad institucional".

No hablamos de pequeñas ayudas. Hablamos de contratos que multiplican por diez o por veinte la audiencia real de estos medios, que convierten portales digitales de dudosa credibilidad periodística en actores centrales del debate público. Y lo más importante: lo hacen con absoluta impunidad, porque la línea entre publicidad legítima y compra de línea editorial es tan difusa que resulta casi imposible de perseguir judicialmente.

Hay, en definitiva, una estrategia industrial de producción de contenido y generación de debate. No es espontáneo. No es viral en el sentido romántico de "la gente comparte lo que le emociona". Es ingeniería social aplicada con recursos prácticamente ilimitados.

Y aquí está la clave: cuando inviertes suficiente dinero en producir contenido, en pagar profesionales que sepan envolverlo en narrativas atractivas, en saturar todos los canales posibles de distribución, el algoritmo no tiene más remedio que darte visibilidad. Porque el algoritmo no es juez moral ni árbitro político. Es una calculadora que mide engagement, clics, tiempo de permanencia. Y esas métricas se pueden comprar.

El aceite que lo cubre todo

La metáfora del aceite que lo inunda todo es especialmente acertada. No se trata de ganar un debate frontal con argumentos superiores. Se trata de estar en todas partes al mismo tiempo, de manera que ningún tema pueda discutirse sin que su marco interpretativo esté presente. De que cada noticia, cada controversia, cada acontecimiento político se procese automáticamente a través de sus categorías mentales.

No necesitas convencer a todo el mundo. Solo necesitas normalizar ciertas ideas, hacer que ciertos debates sean inevitables, instalar determinadas asociaciones mentales. Y para eso, la saturación funciona mejor que la persuasión. Es la vieja técnica publicitaria aplicada a la política: si ves el mismo mensaje suficientes veces, desde suficientes ángulos diferentes, acabas integrándolo como parte del paisaje natural de las ideas.

Los medios privados, muchos de ellos en crisis económica permanente, son especialmente vulnerables a esta estrategia. Cuando tu modelo de negocio se tambalea, cuando los ingresos publicitarios se han evaporado y la competencia por la atención es feroz, resulta tentador subirse a la ola de lo que "genera conversación". Y lo que genera conversación es, cada vez más, aquello que irrita, polariza, escandaliza. Aquello que, no por casualidad, la ultraderecha financia generosamente.

El coste de la ingenuidad

Mientras tanto, el resto del espectro político sigue comportándose como si estuviéramos en 1985, como si bastara con tener razón, como si la fuerza de los argumentos pudiera competir, en igualdad de condiciones, con la artillería pesada de la manipulación financiada. Hay una ingenuidad casi conmovedora en creer que la corrección factual es un escudo suficiente contra la narrativa bien producida y masivamente distribuida.

No lo es. Nunca lo ha sido en la historia de la propaganda, y no lo es ahora que la propaganda se ha vuelto fractal, omnipresente, algorítmicamente optimizada.

El debate sobre "cómo arreglar las redes sociales" es, en gran medida, una distracción. No hay nada que arreglar en el código. El problema no es técnico. Es político y, sobre todo, económico. Hasta que no estemos dispuestos a hablar claramente sobre quién financia qué, sobre cómo se construyen los consensos artificiales, sobre el papel del dinero en la fabricación de la realidad percibida, seguiremos culpando a algoritmos inocentes de crímenes cometidos por estrategas muy conscientes de lo que hacen.

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La organización anti-ICE y las contra-instituciones basadas en el cuidado

La organización anti-ICE y las contra-instituciones basadas en el cuidado

El panorama político de Estados Unidos —y nuestras vidas cotidianas— están cada vez más moldeados por la represión y la violencia, amplificadas por un ciclo mediático diseñado para mantenernos con miedo en el presente, inciertos sobre el futuro y agotados. El cansancio no es un efecto secundario de este sistema: es una de sus herramientas fundamentales.
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¿Boicotear el Mundial de EE.UU.?

¿Boicotear el Mundial de EE.UU.?

Como regla general me freno antes de acusar a alguien de racista. Es de esas palabras de contenido aparentemente serio, como fascista o comunista, que han perdido casi todo valor por la promiscua frivolidad con la que se utilizan. Pueden significar cualquier cosa, con lo cual acaban no significando nada.
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La derecha está cambiando las reglas de la guerra cultural [Eng]

La derecha está cambiando las reglas de la guerra cultural [Eng]

Christopher Rufo tardó seis meses en contradecir su propio consejo. En febrero, el activista conservador escribió que las publicaciones en redes sociales «ya no deberían ser motivo de aniquilación social y profesional automática». Esta opinión no sorprenderá a nadie que haya seguido la larga cruzada de Rufo contra la cultura de la cancelación de la izquierda. Sin embargo, para agosto, ya había emulado a sus enemigos, provocando indignación por los tuits antiguos de un periodista. El episodio demuestra no solo su propia hipocresía, sino también
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La UE retrocede en Latinoamérica

La UE retrocede en Latinoamérica

La cumbre entre la Unión Europea (UE) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) del 9 de noviembre en Colombia, con una escasa participación de líderes europeos por temor a molestar al presidente estadounidense, Donald Trump, fue otra ocasión desperdiciada por Europa para revertir su pérdida de influencia política y económica en Latinoamérica frente al renovado imperialismo de Estados Unidos y la creciente fortaleza comercial e inversora de China en esos países.
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Mallorca: faltan casas para extranjeros

Escasea el producto para extranjeros dispuestos a robar las casas a los mallorquines. El Govern deberá facilitar la llegada de suecoalemanes, para consolidar a Balears como la capital española de la gentrificación. Adentrados en el tercer año de PP/Vox, los logros del Govern en la materia de Vivienda tienden a cero. Los compradores extranjeros deberán presionar para que se agilice la aniquilación de Mallorca en su beneficio. Contemplar la construcción como la solución para la isla equivale a utilizar la droga como remedio para la adicción.
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El fin de la democracia liberal (si no le ponemos remedio...)

El fin de la democracia liberal (si no le ponemos remedio...)

La detención secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores a manos de la administración Trump no es solo un evento telúrico en la política latinoamericana; es el acta de defunción —o al menos el aviso de desahucio— del orden internacional que conocimos tras 1945. Para la izquierda española, este suceso debería ser un baño de realidad helada. Mientras algunos sectores se refugian en un pacifismo de pancarta y manual, la realidad es que el tablero global ha cambiado sus reglas y la democracia liberal, ese marco que nos permitía avanzar en derechos, se está desmoronando por pura inacción y falta de pragmatismo.

El error del pacifismo ingenuo

Desde ciertos sectores del progresismo en España, persiste una nostalgia por el "no a la guerra" y una equidistancia que, en el contexto actual, roza la negligencia. El pacifismo es un valor ético irrenunciable, pero cuando se convierte en una parálisis estratégica ante regímenes autocráticos o ante el avance de un imperialismo unilateral renovado, deja de ser una virtud para convertirse en una debilidad.

No podemos seguir analizando el mundo con las gafas de los años 70. La democracia no se defiende sola, ni se defiende únicamente con declaraciones institucionales. Si la izquierda quiere ser una fuerza de gobierno y de futuro, debe entender que la seguridad, la soberanía y la fuerza institucional son herramientas necesarias para proteger los avances sociales. Un progresismo que no propone una alternativa de orden democrático frente al caos es un progresismo condenado a la irrelevancia.

El retorno del "Gran Garrote" y el vacío europeo

La captura de un mandatario extranjero por parte de Estados Unidos rompe el principio de soberanía nacional y nos devuelve a la era del "Gran Garrote". Esto nos sitúa en un escenario donde la ley del más fuerte sustituye al derecho internacional.

¿Qué está haciendo la izquierda europea mientras esto ocurre? Discutir sobre semántica mientras el eje del poder se desplaza hacia modelos autoritarios o personalismos mesiánicos. El pragmatismo dicta que, si no queremos que Trump o cualquier otro líder unilateral dicte el destino de las naciones, Europa —y España dentro de ella— debe construir una autonomía estratégica real. Esto implica:

  • Superar el complejo con la defensa: Una izquierda pragmática no puede ser alérgica a la idea de una defensa común europea.
  • Fortalecimiento institucional: Menos retórica de "asaltar los cielos" y más blindaje de las instituciones que garantizan que el poder no se concentre en una sola mano.
  • Realismo geopolítico: Entender que la democracia es hoy una excepción en el mundo, no la norma, y que requiere una vigilancia activa.

Hacia un progresismo de Estado

La democracia liberal está en peligro porque ha dejado de cumplir su promesa de prosperidad y porque se ha mostrado incapaz de defenderse de quienes usan sus mecanismos para destruirla desde dentro (populismos de extrema derecha) o desde fuera (autocracias extractivas).

Para ponerle remedio, el progresismo español debe abandonar el ensimismamiento partidista. Ni el PSOE puede seguir gestionando la inercia, ni las fuerzas a su izquierda pueden vivir en la protesta perpetua. Necesitamos un progresismo de Estado: aquel que entiende que la justicia social sólo es posible en un marco de estabilidad democrática y que esa estabilidad, a veces, requiere decisiones difíciles, pragmáticas y alejadas del idealismo de manual.

La caída de Maduro bajo el brazo de Trump no es una victoria de la libertad; es el fracaso de la política y el triunfo de la fuerza. Al fin y al cabo (a fecha de hoy) ha sido un mero "canje de cromos" donde destacados/as dirigentes del orden chavista permanecen en la autocracia, siempre y cuando acepten el chantaje impuesto del imperialismo de Trump.

Si no queremos que este sea el prólogo de nuestro propio fin, la izquierda debe despertar, dejar de temer al concepto de "poder" y empezar a ejercerlo para proteger lo que tanto costó construir.

Nota editorial: La democracia no es un estado natural de la sociedad, es una construcción frágil que requiere que sus defensores sean, al menos, tan decididos como sus enemigos.
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Tregua entre Israel y Líbano

Tregua entre Israel y Líbano  

A las 23 horas, hora española, del jueves 16 de abril entró en vigor el alto el fuego de 10 días entre Israel y Líbano. La tregua llega después de 46 días de ataques sobre Líbano que suman más de 2.000 muertos, 1,2 millones de desplazados y pueblos completamente borrados del mapa. Más del 80% de los mercados en Líbano ya no funcionan, lo que ha hecho que el hambre, al igual que sucedió en Gaza, esté provocando ya situaciones extremas derivadas de los bombardeos masivos. La destrucción de infraestructuras de todo tipo ha hecho que se necesite
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Los hechos son crudos: Europa debe abrir la puerta a los inmigrantes o enfrentarse a su propia extinción [EN]

Los hechos son crudos: Europa debe abrir la puerta a los inmigrantes o enfrentarse a su propia extinción [EN]

En la nueva novela del siempre clarividente Ian McEwan, What We Can Know, ambientada dentro de 100 años, la potencia global dominante es Nigeria, uno de los pocos países que todavía hoy tiene una tasa de fertilidad muy por encima del nivel de reemplazo. Quienes se obsesionan con el exceso de población están luchando contra una función matemática. La población mundial seguirá aumentando durante un tiempo, antes de experimentar una drástica caída, en gran medida debido al impulso demográfico.
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Los líderes europeos responden a las amenazas de la administración Trump de tomar Groenlandia

Los líderes europeos responden a las amenazas de la administración Trump de tomar Groenlandia  

Ryan Wuzer. Gracias por ver mi humilde reacción a la respuesta de los líderes europeos a las amenazas de la administración Trump de tomar Groenlandia. [Subtítulos]
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Derecho internacional

Derecho internacional  

El 6 de enero de 2021, el mundo pudo ver a una turba de peligrosos zumbados de ultraderecha asaltando el Capitolio después de que la policía les abriera paso viéndose superados en número. Patearon cámaras y se pasearon por otros lugares del país con sus fusiles en ristre. Ese fue el regalo de reyes de Donald Trump a su país, un intento golpe de estado disfrazado de revuelta popular. En junio de 2022, la comisión selecta de la Cámara de Representantes de EEUU que investigó los sucesos del 6 de enero de 2021 documentó cómo Donald Trump montó y
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ICE Age: la frontera en casa

ICE Age: la frontera en casa

Cuando la frontera se internaliza y se interioriza, nadie está completamente fuera de ella, porque hoy es la persona migrante, pero mañana puede ser cualquiera que incomode.

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