Opinión
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Siervo azul o siervo rojo, lo importante es que cumpla mis órdenes: el neofeudalismo multicolor

Una excelente forma de conocer por dónde irán los pasos de un determinado agente político o incluso de un Estado, es leer las justificaciones preventivas que sus propagandistas realizan en los días previos a la decisión que tomará, sobre todo si es una decisión humillante para él. Cuando Israel empezó a atacar a Hizbolá en serio, yo leía diariamente los tweets de Elijah Magnier, uno de los periodistas que más fielmente sirven a los intereses de Irán y sus proxys. Me bastó leer unos cuantos textos donde sostenía que lo sensato por parte de Hizbolá era dejarse machacar sin oponer resistencia, para saber que la organización había aceptado convertirse en el puching ball de los genocidas sionistas, y que, sabedora de lo indigno e injustificable de tal postura, estaba usando sus terminales mediáticas para intentar que sus simpatizantes tragasen con la nueva estrategia y salvar la cara en la medida de lo posible.

Estos días he escuchado a Juan Carlos Monedero en varias entrevistas diciendo que Venezuela debe ser responsable y someterse a los dictados de Trump, porque la alternativa es que éste bombardee Petare y mate 20.000 civiles. Sabedor de lo bochornoso de este vasallaje, Monedero afirmaba que "EEUU quiere asesinar a miles de venezolanos y no debemos ponérselo fácil". No, Juan Carlos. EEUU no quiere asesinar a venezolanos, de hecho le resultaría muy molesto y un claro contratiempo en su estrategia, y no porque valore su vida, sino porque también pueden morir soldados yankis en el proceso y eso hundiría electoralmente a Trump. Muy al contrario, EEUU sólo quiere un vasallo en Miraflores, con el menor esfuerzo y coste posibles. Y la rendición de las élites chavistas que Monedero intenta justificar con ese discurso es el camino más corto a ese objetivo.

Lo verdaderamente abracadabrante de la nueva estrategia trumpista no es el neofeudalismo que promueve (reyezuelos locales en las colonias del Imperio que pueden gobernar con cierta libertad siempre que obedezcan al milímetro las órdenes del emperador). La extraordinaria novedad de la estrategia de Trump está en que acepta reyezuelos "rojos" si su obediencia es ciega. El clásico tirano de extrema derecha solamente toleraría caciques de su ideología, pero Trump ha optado por un utilitarismo que deja cualquier cuestión moral (incluida la moral ultraconservadora) al margen y se guía tan sólo por las probabilidades de éxito que le ofrece cada candidato a mamporrero del imperio.

Si Delcy, que controla todo el aparato del Estado venezolano, desde la policía el ejército, puede ofrecerle un 80% de probabilidades de éxito en el proceso degradación de Venezuela a colonia imperial, y Corina sólo un 30%, Delcy se queda y Corina se va al carajo. Y Delcy tendrá permiso imperial para gritar "socialismo o muerte". Y para colocar fotos de Chávez e incluso del Che en cada calle de Caracas. Y para detener a todos los opositores políticos que desee. Y para robar, enchufar familiares y aprovecharse en beneficio propio de las estructuras del Estado. E incluso para no convocar elecciones, porque si demuestra ser una buena vasalla, un proceso electoral podría derivar en graves contratiempos si el pueblo elige a otro presidente. Eso sí, Delcy tendrá que regalar el petróleo venezolano, permitir bases militares yankis en su territorio y cumplir cualquier capricho del emperador. Es el requisito inexcusable para que Venezuela "siga siendo chavista".

Dos de los tres puntos fuertes del neoimperialismo yanki son viejos conocidos: la potencia militar norteamericana y el terror que genera a sus víctimas. Pero Trump ha traído uno nuevo que le fortalece aún más: la total y absoluta falta de valores morales que le caracterizan, incluidos los que siempre fueron propios de los ultraconservadores. Trump no tiene Dios, ni dogmas ideológicos, ni axiomas morales. Sólo un ansia infinita de dinero y poder. En este marco, y como sus antecesores, puede torturar, asesinar o secuestrar, puede cometer auténticos genocidios. Pero también puede hacer algo más que es absolutamente novedoso y demuestra hasta qué punto sus planes carecen de cualquier límite ético: puede escoger marionetas de tela roja si le son más útiles que las azules. De ahí a invadir militarmente territorio europeo sólo hay un pequeño paso. Es más, para la ultraderecha norteamericana resulta más infumable lo primero que lo segundo...y Trump ya lo ha hecho.

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¿Quién le pone el cascabel a Trump? Sangrar hoy para no morir mañana

Cual Vito Corleone, y con Luca Brasi apuntando a la cabeza de la vicepresidenta del pais, Trump lanzó su mensaje: convertíos en mi colonia y dadme todo vuestro petróleo, o arrasaré Venezuela con mis aviones. Teniendo en cuenta la abismal diferencia de potencia militar entre un país y el otro, parece que el chantaje es irrechazable ¿O tal vez no?
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Medalla del disparate

Estamos disfrutando de la deliciosa política del disparate de Isabel Díaz Ayuso en el reparto de medallas. La última, después de la que entregó a Milei por cuenta propia, destaca la gran labor de Donald Trump, aka La Bestia, por su defensa de la hispanidad. Trump entiende la hispanidad como una peste para la que tiene remedio: los escuadrones de ICE, que igual disparan a la cabeza de una ciudadana que detienen a un niño de cinco años, Liam Conejo. Qué políticos más raros trae la lluvia.
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Incoherencia en los "ignore"

A día de hoy, si un usuario te pone en "ignore", no verá si respondes a sus comentarios, pero ese usuario/a sí puede ver los enlaces que subes, votarlos (normalmente de forma negativa y dudosamente justificada) y comentar. Creo que si alguien te pone en ignore debería ser una medida completa, no parcial, de modo que si no puede ver tus comentarios, tampoco debería ver tus enlaces, y mucho menos poder votarlos. Tal y como está ahora mismo menéame en esta cuestión, se prima la cobardía y el ataque gratuito e injustificado., además de la incoherencia.

Sería deseable que se corrigiera este grave error. Quizá algún @admin, @Imparsifal, etcétera lo puedan transmitir a quien corresponda.

Pregunta para las y los usuarios de menéame:

¿Qué opinas sobre esta cuestión?

¿Crees que se debería solucionar esto que planteo?

¿Lo has experimentado en algún momento?

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Cuidado. Se está haciendo viral un vídeo navideño que maquilla mensajes de ultraderecha

Cuidado. Se está haciendo viral un vídeo navideño que maquilla mensajes de ultraderecha

Me ha llegado por 3 amigos/familiares un vídeo musical (rumba navideña) muy bonito (realizado con IA) que esconde mensajes de ultraderecha. De exaltación a "lo de antes", religiosidad católica, nacionalismo excluyente y xenofobia. El vídeo: www.youtube.com/watch?v=zZDoCr_IfvQ . Realizado por Modo Basado modobasado.company.site/

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Envío erróneo o controvertido, por favor lee los comentarios.
Los rebuznos de Inda, el show de Vito Quiles y el pluralismo ideológico en las universidades públicas

Los rebuznos de Inda, el show de Vito Quiles y el pluralismo ideológico en las universidades públicas

Hace años veía asiduamente La Sexta Noche, y siempre se me revolvía el estómago cuando intervenía Eduardo Inda. No por cuestiones ideológicas, sino porque es imposible encontrar a un sujeto más maleducado, grosero, ruidoso y ferviente convencido de que su auditorio está formado por amebas intelectuales.
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Xenofobia

Xenofobia

La xenofobia no nace sola: se fabrica con bulos, blanqueo político y periodistas irresponsables. “Primero los de casa” vuelve a sonar mientras se deshumaniza a los más pobres. Datos contra odio y memoria contra mentira.
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Compra especulativa de vivienda

Compra especulativa de vivienda  

El problema de la vivienda no es que esté enquistado. Es solo uno más de los síntomas de las distintas enfermedades crónicas que propaga el capitalismo. Así, cada medida que se propone es como intentar curar a un decapitado con una tirita. Libradas distintas batallas de distracción para renombrar la pobreza y tenernos entretenidos con noticias sobre "personas vulnerables sin alternativa habitacional", escudos sociales temporales y otros parches para el postureo político, la realidad, cada vez más retorcida, sigue campando a sus anchas.
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Guardiola pide respeto tras abucheos a jugadores del City que rompieron el ayuno durante el Ramadán

Guardiola pide respeto tras abucheos a jugadores del City que rompieron el ayuno durante el Ramadán

El entrenador del Manchester City, Pep Guardiola, pidió más "respeto" después de que una pausa en la primera mitad para permitir que jugadores que observan el Ramadán rompieran su ayuno fuera abucheada por sectores de aficionados del Leeds United en Elland Road el sábado.
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Comerse a los ricos

Comerse a los ricos

En el siglo XVIII, la brutalidad del orden social aún necesitaba ser denunciada mediante la sátira para resultar visible; en el siglo XXI, la obscenidad de la desigualdad convive sin escándalo con la normalidad institucional.
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Díaz Ayuso, líder MAGA

Díaz Ayuso, líder MAGA

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, intervino ayer por videoconferencia en un evento de recaudación de fondos llamado The Hispanic Prosperity Gala y celebrado en Miami. El evento, por el que los asistentes pagaron entre 15.000 y 50.000 euros, contaba como invitado de honor con el presidente de Argentina, Javier Milei, y con la presencia de figuras mediáticas de la derecha estadounidense y latinoamericana,
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La Vuelta como violencia estructural

La Vuelta como violencia estructural

¿Quiénes son los responsables? Cuando la violencia de una caída en bici supera la de las imágenes de Gaza. (...) si en algún momento pasa algo (como ya ha ido pasando), si llega a suceder un accidente de gravedad con algún ciclista, hay que recordar e insistir en que la responsabilidad absoluta es de quienes han permitido que esta carrera se corra de esta manera, con el equipo de una entidad ocupante y genocida, de manera impune, como si no tuvieran que rendir cuentas a nadie
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¿Por qué las empresas han empezado a despedir a los jóvenes?

¿Por qué las empresas han empezado a despedir a los jóvenes?

Tanto The New York Times como The Economist constatan una tendencia creciente en Estados Unidos: las empresas están despidiendo a sus perfiles más juniors gracias a la implementación de la IA. La lógica parece evidente: estas herramientas ya hacen buena parte de lo que tradicionalmente hacía un perfil joven dentro de una compañía. Lo que algunos han leído como la estocada final a una generación que sufre para abrirse paso. La IA automatiza tareas básicas, reduce plantillas, ahorra costes y alimenta una idea tentadora: “no necesitamos juniors”.
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Nuestra deuda con Cuba

La gente que no sabe de principios, que no entiende que haya personas que estén dispuestas a todo sacrificio por sus ideales y por su sentido del deber, empezaron su carga de ataques calificándoles como mercenarios. Los 32 fueron a arriesgar y entregar la vida cumpliendo una tarea revolucionaria y, conociendo la historia cubana, fueron seleccionados, entre los mejores, por sus habilidades y por su incorruptible compromiso revolucionario.
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Terrorismo 'trumpetero'

Terrorismo 'trumpetero'

Más allá del impacto mediático circense (que en estos tiempos de trending topic parece ser el único objetivo de las decisiones políticas), vale la pena detenerse en otro tipo de análisis de lo ocurrido. ¿Por qué ha recurrido Trump a esta fórmula y no ha invadido directamente Venezuela?
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La inteligencia artificial y el fin del trabajo tal como lo conocíamos: ¿hacia una sociedad postlaboral?

La inteligencia artificial y el fin del trabajo tal como lo conocíamos: ¿hacia una sociedad postlaboral?

Durante las anteriores revoluciones industriales, el trabajo físico fue el más afectado. Pero esta vez, la automatización no va dirigida contra el músculo, sino contra la mente. La inteligencia artificial ha traspasado la última frontera: la de los oficios intelectuales. Y con ella, amenaza no solo profesiones concretas, sino la propia noción de trabajo sobre la que hemos construido nuestras identidades, nuestros sistemas de protección social y nuestras aspiraciones de progreso. Una revolución que desborda lo económico. (Víctor Martínez López.)
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Memecracia: la infantilización de la política

Memecracia: la infantilización de la política

Si uno es audaz, se empezará a dar cuenta de que, tanto las grandes empresas como los partidos políticos, han empezado a adoptar la memecracia como una estrategia de comunicación efectiva para inocular un prisma ideológico a los internautas. En España, no hay más que contemplar los memes generados por Vox -el partido de ultraderecha-, pero también el PSOE o Sumar. Y además de clase política o empresarial, los líderes de opinión -o también llamados “influencers”– también llevan tiempo compartiendo y reaccionando a este tipo de contenido
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Unidad: una necesidad democrática ante el avance de la extrema derecha

Introducción

En el panorama político español de octubre de 2025, la fragmentación del espacio progresista contrasta con la creciente consolidación de las fuerzas ultraconservadoras. La dispersión electoral de las izquierdas no es meramente un problema aritmético, sino una crisis de proyecto político que amenaza con entregar las instituciones a quienes buscan desmantelar décadas de avances en derechos sociales, laborales y civiles.

El Coste electoral de la dispersión

La atomización de las fuerzas progresistas se traduce en una sangría constante de escaños y poder institucional. El sistema electoral español, con su fórmula D'Hondt y circunscripciones provinciales, penaliza especialmente la división. Mientras el bloque conservador optimiza sus resultados presentándose de forma cohesionada o con pactos claros, la izquierda pierde representación provincia tras provincia por la multiplicación de candidaturas.

Las consecuencias son tangibles: gobiernos autonómicos y municipales que podrían ser progresistas quedan en manos de coaliciones de derechas por diferencias de pocos miles de votos. Diputados que se pierden en provincias pequeñas por décimas porcentuales. Políticas públicas que no se implementan porque la suma de votos progresistas, siendo mayoritaria, no se traduce en mayoría parlamentaria.

Influencia en la toma de decisiones

La fragmentación no solo afecta a los resultados electorales, sino a la capacidad real de incidir en las decisiones que transforman la vida de la ciudadanía. Un espacio político dividido es un espacio político debilitado, incapaz de articular mayorías estables que impulsen reformas estructurales.

La experiencia reciente demuestra que los avances más significativos en derechos laborales, justicia fiscal, transición ecológica o políticas de igualdad se han logrado cuando las fuerzas progresistas han sido capaces de superar sus diferencias y acordar agendas comunes. Por el contrario, la división interna consume energías en disputas estériles mientras las urgencias sociales quedan sin respuesta.

La capacidad de negociación frente a otros actores políticos, sociales y económicos también se ve mermada. Un frente unido de izquierdas puede establecer líneas rojas claras y defender con firmeza sus propuestas. La dispersión, en cambio, invita a estrategias de división y debilitamiento por parte de quienes no comparten el proyecto transformador.

Una propuesta vertebradora: plural y progresista

La unidad de las izquierdas no puede ser un ejercicio de uniformidad que diluya identidades políticas legítimas. Debe construirse desde el respeto a la pluralidad, reconociendo que diferentes tradiciones y sensibilidades enriquecen el proyecto común. La convergencia no implica renunciar a matices, sino jerarquizar prioridades y distinguir lo fundamental de lo accesorio.

Una propuesta vertebradora debe articularse sobre ejes programáticos claros:

Justicia social y económica: Defensa de los servicios públicos universales, redistribución de la riqueza mediante una fiscalidad progresiva, protección del Estado del bienestar frente a los recortes y privatizaciones. Garantía de derechos laborales dignos, salarios suficientes y protección social robusta.

Derecho a la vivienda: Reconocimiento de la vivienda como derecho fundamental y no como mercancía especulativa. La crisis habitacional se ha convertido en la principal preocupación de amplias capas sociales, especialmente jóvenes y familias trabajadoras. Una propuesta progresista debe incluir la construcción masiva de vivienda pública en alquiler asequible, regulación efectiva del mercado para evitar la especulación, limitación de los precios de alquiler en zonas tensionadas, prohibición de los desahucios sin alternativa habitacional, tributación más elevada para grandes tenedores y viviendas vacías, y recuperación del parque público mediante compras estratégicas. Sin solucionar el acceso a la vivienda, cualquier proyecto de país se vuelve inviable para millones de personas.

Transición ecológica justa: Reconocimiento de la emergencia climática como prioridad política, acompañada de medidas que aseguren que el coste de la transición no recaiga sobre las clases trabajadoras. Apuesta decidida por energías renovables, transporte público, rehabilitación de viviendas y modelo productivo sostenible.

Derechos civiles y libertades: Blindaje de conquistas en igualdad de género, derechos LGTBIQ+, memoria democrática y libertades fundamentales. Oposición frontal a cualquier retroceso en derechos consolidados.

Democracia participativa y territorial: Profundización democrática mediante mayor participación ciudadana, transparencia institucional y lucha contra la corrupción. Reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado español y respeto a las diferentes sensibilidades territoriales dentro del marco constitucional o mediante su reforma democrática.

Política exterior solidaria: Compromiso con los derechos humanos, el derecho internacional y la cooperación frente a las lógicas militaristas y los bloques imperialistas.

Este programa común no necesita borrar las especificidades de cada fuerza política, pero sí exige disciplina en lo esencial: cuando las instituciones estén en juego, cuando los derechos fundamentales sean atacados, cuando las políticas neoliberales amenacen el bienestar colectivo, la respuesta debe ser unitaria.

La movilización como imperativo

El crecimiento de la extrema derecha en España no es un fenómeno aislado, sino parte de una ola reaccionaria que recorre Europa y América. Su discurso, basado en la xenofobia, el machismo, la negación de derechos y el autoritarismo, representa una amenaza real para la democracia.

El fascismo del siglo XXI se presenta con traje y corbata, pero su esencia permanece intacta: la construcción de enemigos internos, el desprecio a los valores democráticos, la glorificación de un pasado mítico y autoritario, la persecución de minorías. No podemos subestimar su capacidad de contagio institucional ni su vocación de desmantelar todo aquello que nos hace iguales en dignidad y derechos.

Frente a esta involución, la movilización del electorado progresista es urgente. Pero movilizar no es solo llamar al voto cada cuatro años. Requiere:

Pedagogía política constante: Explicar con claridad qué está en juego, desmontar bulos y falacias, conectar las políticas concretas con la vida cotidiana de la gente. Hacer visible cómo las decisiones políticas afectan al bolsillo, al acceso a servicios, a las oportunidades vitales.

Presencia territorial: Recuperar la presencia en barrios, pueblos y centros de trabajo. La política no puede reducirse a debates televisivos y guerras de tuits. Se hace cuerpo a cuerpo, escuchando, dialogando, organizando.

Conexión con movimientos sociales: Sindicatos, organizaciones ecologistas, feministas, vecinales, juveniles, culturales... El cambio político no se construye solo desde las instituciones. La izquierda debe ser permeable a las luchas que emergen desde la sociedad civil.

Cultura de la esperanza: Frente al discurso reaccionario del miedo, construir narrativas de futuro. Demostrar que otro modelo es posible, que la transformación está a nuestro alcance, que juntos somos más fuertes.

Generosidad política: Abandonar la lógica del adversario interno. Reconocer que quien comparte el 80% de tu programa no es tu enemigo principal. Reservar la confrontación para quienes realmente representan proyectos opuestos.

Conclusión

La unidad de las izquierdas en España no es un lujo ni una opción táctica coyuntural. Es una necesidad histórica ante un momento de definición democrática. La correlación de fuerzas actual exige superar inercias, renunciar a maximalismos estériles y priorizar lo colectivo sobre lo particular.

No se trata de fusionar partidos ni de crear estructuras artificiales condenadas al fracaso. Se trata de establecer pactos claros de no agresión, de coordinación electoral donde sea necesario, de acuerdos programáticos en lo fundamental, de lealtad cuando se gobierna conjuntamente. Y sobretodo, que la confección de las candidaturas tienen que ser procesos 100% transparentes. Cuestión que hasta la fecha y sin excepción forma parte del Debe en el balance de todas las organizaciones políticas progresistas de izquierdas.

El electorado progresista español es mayoritario, pero está desmovilizado, fragmentado, desencantado. Recuperar su confianza implica demostrar que la política puede cambiar vidas reales, que las instituciones sirven para proteger a la mayoría frente a los privilegios de unos pocos, que la democracia es algo más que gestión tecnocrática.

La extrema derecha crece alimentándose del vacío que deja una izquierda ensimismada en sus disputas internas. Cada día que perdemos divididos es un día que ganan ellos para consolidar su proyecto involucionista. La historia nos juzgará no por nuestras diferencias de matiz, sino por nuestra capacidad de unirnos cuando todo lo importante estaba en juego.

El momento es ahora. La unidad, una responsabilidad ineludible. El futuro, por construir.

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El liberalismo se rinde ante el desafío de la extrema derecha, mientras comienza la batalla por su reemplazo [EN]

El liberalismo se rinde ante el desafío de la extrema derecha, mientras comienza la batalla por su reemplazo [EN]

La segunda presidencia de Trump se ha centrado en subvertir las normas liberales; el modelo neoliberal del capitalismo se derrumbó en 2008 y desde entonces se ha estancado. Los multimillonarios oligarcas tecnológicos dominan la sociedad occidental, mientras que China, una economía dirigida por el Estado, ha seguido creciendo; desmintiendo la idea de que el modelo liberal occidental sea el único capaz de triunfar. A su vez, el declive de la política liberal, ha provocado que los partidos de extrema derecha empiecen a asomarse en varios países.
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Sin relevo generacional

Sin relevo generacional

Primero, no llegan suficientes inmigrantes. Segundo, estos se dirigen a las zonas menos envejecidas, lo cual amenaza con dejar aún más despobladas regiones como Galicia, Asturias o Castilla y León y, a la vez, tensionar más las grandes ciudades. Tercero, no reemplazan en todos los sectores por igual; el comercio, por ejemplo, corre el riesgo de quedar sin descendencia. La inmigración se presenta así como un recurso limitado.
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Cuando el odio te toca a ti: reflexiones sobre intolerancia y violencia

Cuando el odio te toca a ti: reflexiones sobre intolerancia y violencia

Los hechos que han sido objeto de sentencia ocurrieron en un contexto de tensión diaria que se venía produciendo desde hacía varios meses. Fui agredido, sufriendo lesiones físicas que, aunque calificadas como leves, fueron el resultado de un ataque cargado de odio. La agresión no surge de la nada: es la consecuencia de meses de acoso, de insultos repetidos, de una escalada sostenida de provocación. Los tribunales han probado estos hechos, y eso es importante: los hechos son incontestables.
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El espejismo del algoritmo: cómo el dinero compra la realidad digital

El espejismo del algoritmo: cómo el dinero compra la realidad digital

Foto: Steve Bannon y Jeffrey Epstein.

Llevamos años escuchando la misma cantinela: "el algoritmo favorece los contenidos de extrema derecha", "las redes sociales amplifican la polarización", "la tecnología está rota". Como si las plataformas digitales fueran criaturas autónomas con voluntad propia, como si los feeds de Facebook o los trending topics de X se generaran por algún tipo de magia oscura e incontrolable.

Es una narrativa cómoda. Despersonaliza la responsabilidad, tecnifica el debate, nos hace creer que enfrentamos un problema de ingeniería cuando en realidad estamos ante una cuestión mucho más antigua y prosaica: el poder del dinero para fabricar consenso.

La falacia del algoritmo neutral

Cuando hablamos del "sesgo algorítmico" que supuestamente beneficia a la ultraderecha, estamos invirtiendo causa y efecto. No es que el algoritmo tenga preferencias ideológicas programadas en su código. Lo que ocurre es mucho más simple y, a la vez, más preocupante: los algoritmos amplifican lo que funciona, y lo que funciona es aquello en lo que se invierte.

La extrema derecha global no domina el debate digital porque haya descubierto algún truco mágico en el funcionamiento de Twitter o YouTube. Lo domina porque ha construido una infraestructura de comunicación masiva, profesional y extraordinariamente bien financiada. Mientras la izquierda y el centro político debaten sobre la pureza ideológica de sus mensajes o se fragmentan en mil pequeñas causas identitarias, la derecha radical ha entendido algo fundamental: la batalla por el relato requiere inversión constante, coordinación estratégica y, sobre todo, repetición.

La máquina bien engrasada

Pensemos en la arquitectura real de esta operación. Hay think tanks produciendo contenido sin parar, creando el marco intelectual que luego se simplifica en titulares. Hay fundaciones que financian "periodismo independiente" que casualmente coincide con determinadas líneas editoriales. Hay ejércitos de cuentas —algunas automatizadas, muchas no— que replican, comentan, comparten.

Y hay medios digitales que operan con pérdidas durante años porque detrás hay mecenas dispuestos a asumir el coste como inversión política a largo plazo. El caso de Madrid es paradigmático. La trama destapada en torno a la Comunidad de Madrid y su financiación a medios afines mediante contratos publicitarios millonarios no es una anécdota: es el manual de instrucciones. Medios como OKDiario o Periodista Digital han recibido cantidades desproporcionadas de dinero público —el de todos— para sostener líneas editoriales que casualmente amplifican el discurso del gobierno regional. Miguel Ángel Rodríguez, el gurú comunicativo de Isabel Díaz Ayuso, no ha inventado nada nuevo: simplemente ha aplicado con eficacia la vieja receta de comprar altavoces con fondos públicos y llamarlo "inversión en publicidad institucional".

No hablamos de pequeñas ayudas. Hablamos de contratos que multiplican por diez o por veinte la audiencia real de estos medios, que convierten portales digitales de dudosa credibilidad periodística en actores centrales del debate público. Y lo más importante: lo hacen con absoluta impunidad, porque la línea entre publicidad legítima y compra de línea editorial es tan difusa que resulta casi imposible de perseguir judicialmente.

Hay, en definitiva, una estrategia industrial de producción de contenido y generación de debate. No es espontáneo. No es viral en el sentido romántico de "la gente comparte lo que le emociona". Es ingeniería social aplicada con recursos prácticamente ilimitados.

Y aquí está la clave: cuando inviertes suficiente dinero en producir contenido, en pagar profesionales que sepan envolverlo en narrativas atractivas, en saturar todos los canales posibles de distribución, el algoritmo no tiene más remedio que darte visibilidad. Porque el algoritmo no es juez moral ni árbitro político. Es una calculadora que mide engagement, clics, tiempo de permanencia. Y esas métricas se pueden comprar.

El aceite que lo cubre todo

La metáfora del aceite que lo inunda todo es especialmente acertada. No se trata de ganar un debate frontal con argumentos superiores. Se trata de estar en todas partes al mismo tiempo, de manera que ningún tema pueda discutirse sin que su marco interpretativo esté presente. De que cada noticia, cada controversia, cada acontecimiento político se procese automáticamente a través de sus categorías mentales.

No necesitas convencer a todo el mundo. Solo necesitas normalizar ciertas ideas, hacer que ciertos debates sean inevitables, instalar determinadas asociaciones mentales. Y para eso, la saturación funciona mejor que la persuasión. Es la vieja técnica publicitaria aplicada a la política: si ves el mismo mensaje suficientes veces, desde suficientes ángulos diferentes, acabas integrándolo como parte del paisaje natural de las ideas.

Los medios privados, muchos de ellos en crisis económica permanente, son especialmente vulnerables a esta estrategia. Cuando tu modelo de negocio se tambalea, cuando los ingresos publicitarios se han evaporado y la competencia por la atención es feroz, resulta tentador subirse a la ola de lo que "genera conversación". Y lo que genera conversación es, cada vez más, aquello que irrita, polariza, escandaliza. Aquello que, no por casualidad, la ultraderecha financia generosamente.

El coste de la ingenuidad

Mientras tanto, el resto del espectro político sigue comportándose como si estuviéramos en 1985, como si bastara con tener razón, como si la fuerza de los argumentos pudiera competir, en igualdad de condiciones, con la artillería pesada de la manipulación financiada. Hay una ingenuidad casi conmovedora en creer que la corrección factual es un escudo suficiente contra la narrativa bien producida y masivamente distribuida.

No lo es. Nunca lo ha sido en la historia de la propaganda, y no lo es ahora que la propaganda se ha vuelto fractal, omnipresente, algorítmicamente optimizada.

El debate sobre "cómo arreglar las redes sociales" es, en gran medida, una distracción. No hay nada que arreglar en el código. El problema no es técnico. Es político y, sobre todo, económico. Hasta que no estemos dispuestos a hablar claramente sobre quién financia qué, sobre cómo se construyen los consensos artificiales, sobre el papel del dinero en la fabricación de la realidad percibida, seguiremos culpando a algoritmos inocentes de crímenes cometidos por estrategas muy conscientes de lo que hacen.

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La organización anti-ICE y las contra-instituciones basadas en el cuidado

La organización anti-ICE y las contra-instituciones basadas en el cuidado

El panorama político de Estados Unidos —y nuestras vidas cotidianas— están cada vez más moldeados por la represión y la violencia, amplificadas por un ciclo mediático diseñado para mantenernos con miedo en el presente, inciertos sobre el futuro y agotados. El cansancio no es un efecto secundario de este sistema: es una de sus herramientas fundamentales.
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¿Boicotear el Mundial de EE.UU.?

¿Boicotear el Mundial de EE.UU.?

Como regla general me freno antes de acusar a alguien de racista. Es de esas palabras de contenido aparentemente serio, como fascista o comunista, que han perdido casi todo valor por la promiscua frivolidad con la que se utilizan. Pueden significar cualquier cosa, con lo cual acaban no significando nada.
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La derecha está cambiando las reglas de la guerra cultural [Eng]

La derecha está cambiando las reglas de la guerra cultural [Eng]

Christopher Rufo tardó seis meses en contradecir su propio consejo. En febrero, el activista conservador escribió que las publicaciones en redes sociales «ya no deberían ser motivo de aniquilación social y profesional automática». Esta opinión no sorprenderá a nadie que haya seguido la larga cruzada de Rufo contra la cultura de la cancelación de la izquierda. Sin embargo, para agosto, ya había emulado a sus enemigos, provocando indignación por los tuits antiguos de un periodista. El episodio demuestra no solo su propia hipocresía, sino también
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