Opinión
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"La cotidianidad de la presidenta madrileña se llama 'malcriadez'"

"La cotidianidad de la presidenta madrileña se llama 'malcriadez'"

Los niños conflictivos que se rebelan ante la disciplina de sus padres y educadores, si además son jaleados por su entorno de familiares, amigos y cómplices, cuando sus progenitores no logran corregirlos a tiempo, siguen comportándose impertinentemente cuando son adultos
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No, 2026 no va a ser feliz

No, 2026 no va a ser feliz

Todo apunta a que en 2026 la maldad seguirá campando a sus anchas. Así que vendrán los malos y seguirán con su objetivo de destruir gran parte de lo que la gente de bien ha levantado a lo largo de décadas con sudor, lágrimas y bastante sangre. La iniquidad triunfa cuando impulsa a la gente a dejarse llevar por sus miedos o sus bajos instintos o a refugiarse en la indiferencia, unas tentaciones muy seductoras. Así que, como gente de buena voluntad que son, practiquen la defensa activa (ya saben, la mejor es un buen ataque) donde puedan.
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¿Por qué empezó esta guerra, señor presidente?

En su campaña presidencial de 2024, Donald Trump prometió a los votantes que pondría fin a las guerras, no que las empezaría. El año pasado, en cambio, ordenó ataques militares en siete países. Su apetito de intervención militar crece a medida que lo alimenta. Ahora, ha ordenado un nuevo ataque contra la República Islámica de Irán, en cooperación con Israel, y Trump afirmó que sería un ataque mucho más extenso que el bombardeo selectivo a instalaciones nucleares en junio. Sin embargo, inició esta guerra sin explicar al pueblo estadounidense
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Sandías para Ayuso

Sandías para Ayuso

La trayectoria verborreica de Díaz Ayuso puede leerse como un catálogo de lo esperpéntico. Lo mismo suelta una gracieta sobre terrazas y cañas en plena pandemia que trivializa con los muertos en las residencias con un “qué más da, si se iban a morir igual”. Lo mismo se saca de la manga un exabrupto barriobajero tipo “me gusta la fruta” que reduce la devastación de Gaza a un chiste doméstico con magdalenas y flores. Hannah Arendt habló de la “banalidad del mal” al describir a los burócratas nazis convencidos de cumplir con su deber.
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Romper relaciones para sanar heridas

Romper relaciones para sanar heridas

La solidaridad con Palestina exige coherencia: romper relaciones con Israel no es un gesto simbólico, es un imperativo político, ético y legal.
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Insultos en política: por qué se ha normalizado el odio

Insultos en política: por qué se ha normalizado el odio  

Cuando una concejala del PP es capaz de cruzar 50 km solo para gritar "hijo de puta" al presidente del Gobierno, el problema no es el grito. El problema es que frente a esto abunda el silencio y la tibieza. Pero insultar no es hacer política, deshumanizar no es fiscalizar y mirar para otro lado también es tomar partido. Y cuando el odio llama a la puerta, entra tímidamente, pero suele llegar hasta la cocina.
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El No-nobel de Trump

El No-nobel de Trump  

La estrategia de "enterrar" una mierda con otra mayor y de tapar un bulo con otro para que sea imposible seguirlo la aprendió del que fue su abogado, Roy Cohn (1927-1986), al que Donald Trump llamaba "su segundo padre". Fue su asesor legal durante los 70 y los 80 y una de las figuras más siniestras de la política estadounidense, conocido por distintos asuntos turbios como sus intercambios de favores con mafiosos, pero sobre todo por su papel activo en el Macartismo. Como recuerda el periodista David Cay Johnston, autor del libro "The Making of
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El porno de Vox

El porno de Vox

Recientemente, andan escandalizados por unos talleres dirigidos al alumnado del ciclo inicial de Primaria, a partir de 6 años, en la escuela pública Pins del Vallès. Sesiones como esas forman parte de una estrategia de la Generalitat para extender la educación afectiva y sexual al currículo escolar. La medida trata de prevenir los abusos infantiles y la mala educación de las redes. Pero, ¿desde cuándo los pirómanos se preocupan por el bienestar de los niños y las niñas?
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De Kimmel a Santaolalla, las listas negras de la derecha

Uno de los signos más reveladores del tránsito al totalitarismo en un régimen político es la existencia de listas negras de periodistas perseguidos. No es algo nuevo. Todos los dictadores de la historia han procurado eliminar a los elementos críticos de la sociedad que podían denunciar sus abusos. Muchos gobernantes en democracia también lo han procurado de forma indirecta y simulada. (...) La novedad radica en que ahora se hace de manera directa y abierta, como si los principios más elementales de la democracia fueran una antigualla molesta...
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Impacto del neoliberalismo en los derechos y libertades en Argentina

Impacto del neoliberalismo en los derechos y libertades en Argentina

El mito del Individualismo Neoliberal funciona en realidad como un Totalitarismo Dogmático y queda como ejemplo de qué clase de “Libertad Individual” nos ofrece y a qué precio.
Son horas difíciles las que vivimos los argentinos y argentinas. Horas de derrumbe institucional y en perjuicio de las condiciones de vida de las grandes mayorías. Pero también marginación del Estado de Derecho en cuanto a las garantías individuales
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Isabel Díaz Ayuso, una novia en la Legión

Isabel Díaz Ayuso, una novia en la Legión  

Es mujer, aunque quien le hable por el pinganillo sea un Rasputín de pelo blanco de la era Aznar. De Isabel Díaz Ayuso hay en los archivos bastantes imágenes dando el cante jondo, pero poquísimas en las que se la vea cantar. Esta es una de ellas. En medio del gentío que se agolpa ante el traslado por Málaga del Cristo de la Buena Muerte es imposible saber si la presidenta madrileña se desempeña como los ángeles o desafina a los mil demonios. La novia de Alberto González Amador canta el «soy el novio de la muerte» mientras los legionarios pasan
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¿Por qué celebran? La gente común de Gaza explica cómo ganaron la guerra

¿Por qué celebran? La gente común de Gaza explica cómo ganaron la guerra

¿Por qué, entonces, mi muro de redes sociales sigue mostrando a palestinos celebrando abiertamente su victoria? ¿Por qué los niños de Gaza, aunque demacrados y exhaustos por la hambruna, siguen bailando la tradicional debka? ¿Por qué Maria Hannoun, de 5 años y una de las muchas personas influyentes de Gaza, sigue recitando poesía de Mahmoud Darwish y enviando mensajes apasionados al presidente estadounidense Donald Trump de que Gaza jamás será derrotada?
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Alicante: el PP y nuestras élites parasitarias

Alicante: el PP y nuestras élites parasitarias

Una élite extractiva es una minoría, una casta, que usa el poder político para organizar la economía y la administración en su beneficio, y trasladar a la sociedad los costes de sus logros, fallos o acciones. El colectivo vive de los puestos de la administración, las instituciones, incluso las entidades privadas, y se caracteriza por un contacto directo con el poder público. Suele enarbolar un relato salpicado por ideas de avance, de mejoras, de eficiencia, aunque la realidad esconda un reparto de privilegios más que de oportunidades.
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El Premio Planeta y la traición al legado de José Manuel Lara Hernández

El Premio Planeta y la traición al legado de José Manuel Lara Hernández

La degradación de un galardón que nació para dignificar la literatura española

La concesión del Premio Planeta 2025 a Juan del Val, colaborador televisivo de El Hormiguero, representa un punto de inflexión que debería avergonzar a cualquiera que conozca mínimamente la historia de este galardón. No se trata simplemente de un premio más en la larga lista de controversias que rodean al Planeta en los últimos años. Se trata, por el contrario, de la consumación de una deriva que ha convertido lo que un día fue el premio literario más prestigioso de España en un instrumento de promoción comercial al servicio de los intereses mediáticos del Grupo Planeta y, más concretamente, de Atresmedia.

José Manuel Lara Hernández: el pluralismo como seña de identidad

Cuando José Manuel Lara Hernández fundó el Premio Planeta en 1952, con una dotación de 40.000 pesetas, su intención era clara: promocionar la literatura en lengua castellana sin cortapisas ideológicas. Lara, pese a sus simpatías franquistas y su pasado como capitán de la Legión, mantuvo siempre una línea editorial que hoy calificaríamos de ejemplar pluralismo.

Tal como él mismo declaró en su momento: "Puedo tener mis ideas políticas, las que quiera, pero si me llega un libro que está escrito correctamente y es bueno no debo fijarme en la ideología del autor". Esta máxima no era mera retórica. El catálogo de Planeta durante la era del fundador incluía tanto a autores franquistas como a marxistas declarados. Jorge Semprún, Manuel Vázquez Montalbán, Juan José Mira o José María Gironella compartían sello editorial bajo un mismo paraguas que priorizaba la calidad literaria sobre la militancia política.

Lara padre era, ante todo, un vendedor de libros, un empresario con olfato comercial, pero también un hombre que supo rodearse de asesores culturales de primer nivel: Martín de Riquer, José María Valverde, José Manuel Blecua o Pere Gimferrer. Este equilibrio entre negocio y cultura, entre éxito comercial y rigor literario, fue lo que otorgó al Premio Planeta su prestigio durante décadas.

La era Creuheras: cuando el poder político desplaza la calidad literaria

Todo cambió con la llegada de Josep Creuheras a la presidencia del Grupo Planeta en 2015. Creuheras no es un Lara. No pertenece a la estirpe fundadora, aunque administra los intereses de dos de las cuatro ramas de la familia. Su nombramiento como presidente tras la muerte de José Manuel Lara Bosch marcó el inicio de una nueva etapa caracterizada por una creciente politización del grupo y una subordinación de los criterios literarios a las estrategias de negocio mediático.

Creuheras es, ante todo, un hombre del establishment. Miembro del Patronato de la Fundación Princesa de Girona (presidida por Felipe VI), del Comité Ejecutivo de la Cámara de Comercio de España y del Consejo Consultivo de Fomento del Trabajo, sus vínculos con el poder político son evidentes y notorios. Durante el proceso independentista catalán, Creuheras se convirtió en una de las voces más beligerantes del unionismo empresarial, llegando a trasladar la sede social de Planeta a Madrid en 2017.

Esta implicación política ha tenido consecuencias directas en la línea editorial del grupo. La compra y consolidación del diario La Razón, la gestión de Atresmedia (con el control conjunto de Antena 3 y La Sexta) y las relaciones cada vez más estrechas con el Partido Popular han configurado un entramado mediático donde el pluralismo que caracterizó a José Manuel Lara Hernández brilla por su ausencia.

El caso Juan del Val: cuando el conflicto de intereses se convierte en escándalo

La concesión del Premio Planeta a Juan del Val no puede entenderse sin analizar la estructura de poder mediático del Grupo Planeta. Del Val es colaborador habitual de El Hormiguero, programa estrella de Antena 3, cadena que pertenece a Atresmedia, donde Creuheras es presidente. El mismo grupo empresarial que edita los libros de Del Val, que promociona sus novelas en sus medios televisivos y radiofónicos, y que ahora le concede el premio literario mejor dotado de España.

Este conflicto de intereses no es nuevo. En 2023, Sonsoles Ónega, presentadora también de Antena 3, ganó el Premio Planeta. Antes, en 2021, Carmen Mola (seudónimo de tres guionistas de televisión) se alzó con el galardón. La tendencia es clara: el Premio Planeta se ha convertido en un instrumento de promoción de rostros televisivos vinculados al grupo, en una operación que combina marketing editorial y fidelización de audiencias.

Lo grave no es que Del Val sea mal escritor (cuestión que cada lector debe juzgar), sino que el premio ha perdido toda credibilidad como reconocimiento literario independiente. Cuando un grupo mediático premia a sus propios colaboradores televisivos, la sospecha de amiguismo y estrategia comercial se convierte en certeza.

La derechización del Grupo Planeta: un giro ideológico incompatible con el legado fundacional

Pero el problema va más allá del conflicto de intereses. La deriva derechista del Grupo Planeta bajo la presidencia de Creuheras es evidente. El Hormiguero, programa que durante años ha mantenido una tertulia política claramente escorada a la derecha, se ha convertido en una plataforma desde la que colaboradores como Juan del Val lanzan críticas sistemáticas contra el Gobierno de Pedro Sánchez y contra cualquier expresión política progresista.

Esta instrumentalización política del entretenimiento televisivo, y ahora de la literatura a través del Premio Planeta, representa una traición frontal al espíritu fundacional de José Manuel Lara Hernández. Allí donde el fundador apostaba por el pluralismo y la convivencia de voces diversas, Creuheras ha construido un ecosistema mediático homogéneo, ideológicamente alineado con las posiciones más conservadoras del espectro político español.

La comparación es dolorosa: donde Lara padre publicaba a Semprún y Vázquez Montalbán junto a autores del régimen, Creuheras premia a tertulianos de su propia cadena de televisión que cada noche arremeten contra la izquierda desde el programa de máxima audiencia. La pluralidad ha dado paso al pensamiento único, el rigor literario al oportunismo comercial.

El Planeta como síntoma de una crisis cultural más amplia

El caso del Premio Planeta no es un hecho aislado, sino el síntoma de una enfermedad que afecta al conjunto de la industria cultural española: la progresiva subordinación de la cultura al poder económico y político. Cuando los premios literarios se convierten en herramientas de promoción comercial, cuando los grupos mediáticos premian a sus propios empleados, cuando la línea editorial de una casa que se pretende plural responde a intereses políticos evidentes, la cultura pierde su función crítica y transformadora.

José Manuel Lara Hernández fue muchas cosas: un franquista, un empresario implacable, un hombre con fama de duro en los negocios. Pero también fue alguien que entendió que la literatura trasciende las ideologías, que un buen libro merece ser publicado independientemente de las convicciones políticas de su autor. Su legado se basaba en la convicción de que "las empresas no tienen ideología", como él mismo solía decir.

Creuheras, por el contrario, ha convertido al Grupo Planeta en un actor político de primera magnitud, con una línea editorial clara que favorece a la derecha española y castiga cualquier expresión de disidencia. El Premio Planeta 2025 a Juan del Val no es un accidente ni una casualidad: es la consecuencia lógica de esta deriva.

Conclusión: la necesidad de recuperar la independencia cultural

La concesión del Premio Planeta a Juan del Val debería servir como llamada de atención sobre el estado de la cultura en España. No podemos permitir que los galardones literarios se conviertan en operaciones de marketing televisivo. No podemos aceptar que los grupos mediáticos premien a sus propios colaboradores sin que ello genere rechazo y crítica.

El legado de José Manuel Lara Hernández merece algo mejor que esta degradación. El Premio Planeta, que durante décadas representó una oportunidad para autores emergentes y consolidados, se ha convertido en un premio a la popularidad televisiva y a la afinidad política con los intereses del grupo.

Recuperar la independencia cultural, el rigor literario y el pluralismo que caracterizó a Planeta en sus orígenes no será fácil. Pero es una tarea imprescindible si queremos que la literatura española recupere la dignidad que está perdiendo a manos de ejecutivos más preocupados por las audiencias televisivas y las alianzas políticas que por la calidad de lo que publican.

José Manuel Lara Hernández estaría, sin duda, profundamente decepcionado con lo que su legado se ha convertido bajo la gestión de Creuheras. Y los lectores españoles deberían estarlo también.

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Economista explica en una frase qué son los impuestos a los jóvenes que no quieren pagarlos: "los impuestos son el precio que pagamos por la libertad de la mayoría"

Economista explica en una frase qué son los impuestos a los jóvenes que no quieren pagarlos: "los impuestos son el precio que pagamos por la libertad de la mayoría"

Un 31,6% de los jóvenes españoles cree que "si no se pagara ningún impuesto, viviríamos mejor". "Hay un punto de inflexión en los 80, cuando Thatcher y Reagan empiezan el camino del sálvese quien pueda". Ahora, políticos como Milei, que asegura que "los impuestos son un robo", o Ayuso, que saca pecho por aprobar "la mayor rebaja de impuestos de la historia de la región", lo han reciclado. "Los impuestos son el precio que pagamos por tener una sociedad civilizada, por tener infraestructuras, sanidad o educación pública".
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Manuel Jabois: "Aprended sobre carnicerías: si ocurrieron hace años, tendréis que estudiarlas; si están pasando ahora, tendréis que ignorarlas"

Se trata de anestesiar a la sociedad con el peor de los virus, que es el de no tratar de comprender la historia cuando está ocurriendo porque eso es “politizar”.
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La política de la derecha: sin programa, odio, lawfare y antisocial

La política de la derecha: sin programa, odio, lawfare y antisocial

"La derecha capitaneada por Aznar, quiere colocar como presidente a un corrupto incompetente como Feijoo y, al grito de 'el que pueda hacer que haga'".
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Estados Unidos: los republicanos han dejado de fingir que les importa la atención sanitaria [EN]

Estados Unidos: los republicanos han dejado de fingir que les importa la atención sanitaria [EN]

Gracias a la legislación aprobada por los demócratas durante la administración de Biden, la tasa de personas sin seguro médico se redujo el año pasado al 8%, cifra cercana a la cobertura universal (inferior al 5%). Algunos estados ya están por debajo, lo que podría haber ocurrido a nivel nacional si 10 estados gobernados por republicanos, incluyendo Texas (que aún tiene un 16,4% de personas sin seguro) y Florida (10,9%), no se hubieran negado a ampliar Medicaid para cubrir a los trabajadores pobres. Ahora se ha dado un giro de 180 grados.
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Cómo la obsesión de Trump por Groenlandia podría llevarlo a una prisión militar [ENG]

Si el presidente cruza esta línea inmutable en la arena y ordena una acción militar contra nuestro aliado de la OTAN, habrá quebrantado la ley. En ese momento, el comandante del Distrito Militar de Washington —el oficial con jurisdicción penal, según el Código Uniforme de Justicia Militar, sobre todo el personal militar del distrito federal, incluido el comandante en jefe— llevaría a Trump no ante un juez en ejercicio ni ante un jurado de sus pares, como ocurre en un tribunal civil, sino ante un tribunal militar.
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La paradoja española: millones de viviendas vacías y miles de familias sin hogar

La paradoja española: millones de viviendas vacías y miles de familias sin hogar

El dilema es político y ético. ¿Debe el Estado proteger el derecho constitucional a una vivienda digna o resignarse a que el mercado la trate como un bien de lujo? No se trata de expropiar, sino de recuperar el control sobre un bien esencial que condiciona la vida. Cada casa vacía es un símbolo de un sistema que prioriza la rentabilidad sobre la dignidad. Y cada familia sin hogar recuerda que el problema no es la falta de viviendas, sino la falta de voluntad política para ponerlas al servicio de la gente.
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PP. Breve historia de corrupciones y mentiras

PP. Breve historia de corrupciones y mentiras

La trayectoria del Partido Popular en el gobierno de España ha dejado una huella profunda en nuestro país, pero no precisamente del tipo que debería enorgullecer a sus responsables. Desde los gobiernos de Aznar hasta los de Rajoy, el PP ha demostrado una capacidad asombrosa para priorizar los intereses de unos pocos sobre el bienestar de la mayoría, envolviendo sus decisiones en una retórica de responsabilidad que la realidad se ha encargado de desmentir una y otra vez.

Austeridad para los pobres, privilegios para los ricos

La gestión económica del PP ha sido, en el mejor de los casos, errática, y en el peor, deliberadamente perjudicial para las clases trabajadoras. Durante el gobierno de Rajoy, los recortes en sanidad, educación y servicios sociales se presentaron como medidas "inevitables" de austeridad, mientras los grandes patrimonios y las corporaciones disfrutaban de un trato fiscal privilegiado. La reforma laboral de 2012 precarizó el empleo de millones de españoles, debilitando los derechos de los trabajadores bajo la promesa incumplida de crear empleo de calidad. Lo que obtuvimos fue precariedad institucionalizada.

Un partido condenado por corrupción

Pero si hay algo que define la era del PP en el gobierno es la corrupción sistémica. No hablamos de casos aislados, sino de una trama que alcanzó las más altas esferas del partido. El caso Gürtel, la caja B, los papeles de Bárcenas, la Púnica, el caso Lezo, el caso Montoro con sus amnistías fiscales que beneficiaron a defraudadores... La lista es tan extensa que resulta agotadora. Un partido condenado por financiación ilegal en sentencia firme del Tribunal Supremo. Eso no es un detalle menor: es la confirmación judicial de que el PP se benefició de una estructura corrupta durante años. Y aun así, sus dirigentes nunca asumieron verdadera responsabilidad política.

De la ultraderecha al populismo de Ayuso

En política social, el conservadurismo del PP ha frenado avances necesarios en igualdad de género, derechos LGTBI y justicia social. Su oposición sistemática a medidas progresistas, desde la ley de violencia de género hasta políticas de igualdad efectiva, demuestra una visión anclada en un pasado que la sociedad española ya ha superado. La famosa "equidistancia" del PP ante el machismo y la violencia de género ha sido, en realidad, complicidad disfrazada de moderación.

Y cuando parecía imposible caer más bajo, el PP generó de su propia matriz ideológica a VOX, una escisión ultra que surgió precisamente por la falta de firmeza del partido en postulados reaccionarios. Lejos de marcar distancias, el PP ha ido normalizando el discurso de la ultraderecha, compitiendo por ver quién es más radical. El caso Ayuso es paradigmático: convirtió Madrid en un laboratorio de populismo fiscal y enfrentamiento institucional, repartiendo contratos a dedo durante la pandemia, atacando al gobierno central con mentiras y bulos sistemáticos, y utilizando la sanidad pública como arma electoral mientras la desmantelaba. Ayuso no es una excepción en el PP, es su expresión más pura: todo marketing, cero escrúpulos, corrupción normalizada.

Cataluña y la política del enfrentamiento

La gestión territorial también merece mención aparte. La respuesta del PP al desafío independentista catalán fue un ejercicio de torpeza política sin paliativos. En lugar de tender puentes y buscar soluciones dialogadas, optaron por la confrontación y la judicialización, alimentando precisamente lo que decían combatir. El resultado: una fractura social que tardará décadas en sanar.

Rescates bancarios y desahucios masivos

Y qué decir de su gestión de las crisis. Durante la crisis económica de 2008-2014, el PP rescató a los bancos con dinero público mientras desahuciaba a familias. Miles de personas perdieron sus hogares mientras las entidades financieras responsables de la debacle recibían miles de millones de euros. La privatización encubierta de servicios públicos y la desprotección de los más vulnerables completaron un cuadro desolador.

Feijóo: más de lo mismo con corbata nueva

La llegada de Feijóo al liderazgo del PP se vendió como renovación, pero ha resultado ser continuismo con mejor traje. Su gestión como líder de la oposición ha sido un ejercicio de bloqueo institucional y confrontación permanente. La crisis de la DANA en Valencia en 2024 mostró el verdadero rostro del PP autonómico: negligencia criminal en la gestión de alertas, tardanza inexcusable en activar protocolos de emergencia, y después, el cinismo de culpar al gobierno central por sus propios errores. Mazón y su gobierno del PP convirtieron una tragedia natural en un desastre político por incompetencia absoluta, y Feijóo, en lugar de exigir responsabilidades, cerró filas defendiendo lo indefendible.

Y como si la incompetencia no bastara, el PP madrileño de Ayuso ha llevado la guerra contra los derechos reproductivos a un nivel obsceno. La campaña contra el aborto, el acoso a mujeres en clínicas, la obstrucción sistemática al ejercicio de un derecho fundamental... La gestión de la pandemia con miles de ancianos abandonados a su suerte, con el macabro resultado de 7.291 muertos. Todo ello con el silencio cómplice de Feijóo, que prefiere mirar hacia otro lado mientras su partido convierte Madrid en un laboratorio de retroceso en derechos de las mujeres. La supuesta moderación de Feijóo es una farsa: es el mismo PP de siempre, con los mismos vicios, la misma hipocresía y la misma falta de escrúpulos.

Un legado que no puede repetirse

El balance es demoledor: el PP ha convertido la política en un negocio para amigos, la administración pública en una red clientelar y la corrupción en un sistema de financiación. No son errores, son decisiones conscientes que han empobrecido a millones mientras enriquecían a unos pocos. Cada vez que el PP habla de regeneración democrática, insulta nuestra inteligencia. Cada vez que se presenta como garante de la economía, escupe sobre quienes perdieron sus empleos, sus casas y su dignidad bajo sus gobiernos. La historia juzgará con dureza a quienes permitieron que un partido condenado judicialmente por corrupción siguiera presentándose como alternativa viable. Porque lo que el PP representa no es conservadurismo legítimo, sino la degeneración absoluta de la función pública. Y eso, sencillamente, no puede volver a gobernar España.

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“No os metáis en política” (por Rubén Sánchez)

"Si no os metiérais en política, os iría mejor. Mirad cómo lo hacen los otros, que no se meten en política". A menudo escucho cosas como estas sobre la labor que desarrollamos en FACUA.

Para defender a los consumidores no es necesario meterse en política, nos dicen.

Si no nos metiéramos en política, el Ministerio de Consumo no habría multado con casi 180 millones de euros a cinco compañías aéreas por el recargo fraudulento del equipaje de mano y otras irregularidades. Pero eso no es política, eso es sencillamente denunciar algo que es ilegal
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El fascismo llorón

De “van a correr zurdos hijos de puta” a “nos agreden en las calles”.¿Qué le ha pasado al fascismo? Los libertarios argentinos se organizan para acosar y agredir a gente que los ataca por redes. Van a su casa, publican su dirección, los nombres de sus hijos, la escrachan en el trabajo y la hacen despedir. Pero cuando van a las manifestaciones a provocar a la gente de carne y hueso son agredidos y terminan corriendo y protegidos por la policía
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Andalucía: cerrar un colegio, recalificar su parcela, construir un hotel

Andalucía: cerrar un colegio, recalificar su parcela, construir un hotel

La educación es una de las políticas públicas más ingratas para políticos, las decisiones se cuecen despacio y tardan diez años en fructificar. Para cuando llega el momento de evaluar el impacto real de esas medidas, el político que las adoptó ya no está, y en diez años todo se olvida. Se ha cerrando cada aula de Infantil que se quedaba por debajo de la ratio, todas públicas, ninguna concertada. El Partido Popular suele explicar esta política educativa aludiendo a la ley del mercado -oferta y demanda-, piedra angular de la ideología neoliberal.
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Me molesta la publicidad de Alfredo Urdaci en Menéame

Llevo tiempo viendo anuncios del canal de YouTube Con Máxima Discreción aparecer en Menéame. Un canal dedicado a defender la legalización de la prostitución y a combatir el abolicionismo.

Quiero dejar claro desde el principio dónde me sitúo: soy abolicionista. Creo que la prostitución es una forma contemporánea de esclavismo. Que no existe la prostitución libremente elegida cuando hay pobreza, vulnerabilidad y desigualdad estructural de por medio. Que defender la legalización de la prostitución no es una posición progresista ni de izquierdas, por mucho que se vista con el lenguaje de la libertad individual. Es defender que el cuerpo de las mujeres puede comprarse. Y eso no es libertad. Es mercado.

Dicho esto, lo que me resulta especialmente difícil de aceptar es quién hay detrás de ese canal.

Alfredo Urdaci fue director de los servicios informativos de TVE entre 2000 y 2004, durante el gobierno de José María Aznar. Un período que quedó marcado en la memoria colectiva por la manipulación informativa en torno a los atentados del 11 de marzo de 2004, cuando desde los telediarios de TVE se insistió durante horas en atribuir la autoría a ETA, contradiciendo las evidencias que ya apuntaban a Al Qaeda. Urdaci fue el máximo responsable editorial de esa cobertura. Fue despedido y tardó veinte años en ser readmitido por sentencia judicial.

Qué cosas con los tribunales de justicia en este país.

Ahora, ese mismo periodista financia y protagoniza un canal de YouTube que aparece como publicidad en Menéame. Una comunidad que nació precisamente como reacción a la manipulación mediática y al control de la información.

La ironía es difícil de ignorar.

Me pregunto si Menéame debería tener algún criterio sobre quién se publicita en su plataforma. Y si sus usuarios deberían saber quién hay detrás de los anuncios que ven.

Porque la credibilidad de una fuente importa. Siempre. Y si Menéame quiere ser creíble...debería de tener criterio a la hora de aceptar, o no a alguno de sus anunciantes.

Sonnet 4.6

Claude

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menéame