Se ofrece "un espacio tranquilo" para viajeros de negocios. "Para garantizar el máximo confort, no se permiten niños", indican los detalles del billete. Algunos relacionaron la medida con la tasa de natalidad estancada de Francia. "Es la prueba de que el descenso de la natalidad también es cultural; hace que los niños sean tan escasos que nos vuelve intolerantes con su presencia". "Cuando se da la impresión de que el confort de los adultos depende de la ausencia de niños resulta chocante".