El propio director ejecutivo, afirma que su empresa existe para intimidar y, si es necesario, destruir a los enemigos.Lo más preocupante es que esta expansión se produce sin control democrático efectivo. Los contratos se firman sin debate parlamentario real, sin auditorías públicas exhaustivas y sin que la ciudadanía conozca el alcance del acceso a sus datos. La opacidad es la norma. El poder se desplaza desde lo público hacia lo privado. la información crítica —sanitaria, policial o social— queda en manos de una empresa privada americana