Para poder acceder a una esterilización, la ley exige que una mujer ya haya tenido varios hijos o que su salud esté amenazada. Incluso en ese caso, el consentimiento del cónyuge es obligatorio. El recurso judicial es contra una ley aprobada en 1940, cuando las mujeres eran consideradas recursos demográficos, que "gestiona a todas las mujeres fértiles como cuerpos potencialmente maternales". Más de 70 países autorizan explícitamente la esterilización como método anticonceptivo. Japón forma parte de los ocho que la prohíben con ese fin.