Los japoneses prefieren vivir con sus costumbres y no quieren que les 'invadan', como constata el 'influencer' hispano japonés, Kai Takizawa, que recoge las protestas en Tokio. Los manifestantes reclaman que "Japón no se vuelva como Europa", con altas tasas de inmigración y los problemas derivados que esto conlleva. Concretamente, este lugareño apunta que tiene miedo del Islam, que tilda de "religión del demonio". La respuesta es la misma que en todos lados: el aumento de las políticas de ultraderecha y una animadversión cada vez más palpable.