#19“ja que els mercats són un servei públic de la ciutat, sostingut amb els impostos del veïnat, no un espai comercial privat”
Ya no es el encanto ni el disfrute, son productores que venden en persona sus propios productos, sin intermediarios. No estamos hablando de ninguna clase de privilegiados (si alguien cree que lo sean, le animo a que se ponga en sus zapatos). Es precisamente un servicio al público el que hacen, concepto que parece que los políticos tratan de retorcer, es un privilegio y debiera ser un derecho para los vecinos poder comprar estos productos.
#9 No tendría que usarse como legitimación, si no ser normalidad aceptada, pero lo que tenemos aceptado es una burocracia operativa opresiva.
Seguramente le va a ocurrir lo mismo que a la terrorista María Corina Machado, que Trump le va a decir que no.
#12 #19.