"Los mejores carecen de toda convicción, mientras que los peores están llenos de apasionada intensidad."
The best lack all conviction, while the worst are full of passionate intensity.
William Butler Yeats. Poeta Irlandés.
13 Junio 1865 - 28 Enero 1939
"Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar: es realmente un idiota".
Groucho Marx
Escribe tus tiempos tristes en la arena.Escribe tus tiempos buenos en la piedra.George Bernard Shaw(1856-1950) dramaturgo irlandés
(...) quería escribir poesía porque me había enamorado de las palabras. Los primeros poemas que conocí fueron canciones infantiles, y antes de poder leerlas, me había enamorado de sus palabras, sólo de sus palabras. Lo que las palabras representaban, simbolizaban o querían decir tenía una importancia muy secundaria; lo que importaba era su sonido cuando las oía por primera vez en los labios de la remota e incomprensible gente grande que, por alguna razón, vivía en mi mundo
"Lo importante no es mantenerse vivo sino mantenerse humano".
Atribuida a George Orwell
No está permitido que una mujer hable en la Iglesia, ni le está permitido enseñar, ni bautizar, ni ofrecer la eucaristía, ni reclamar para sí una participación en las funciones masculinas y mucho menos en el sacerdocio.
Tertuliano, padre de la iglesia.
"Para ser grande, sé entero: nada tuyo exagera o excluye. Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres en lo mínimo que hagas. Así en cada lago toda la luna brilla, porque alta vive". Ricardo Reis, Odes de Ricardo Reis (1933)
"Un día estás vivo y arrastrándote por el mundo, y al siguiente te has convertido en un frío fertilizante, en bufé para gusanos."
"El club de la lucha" (1996) Chuck Palahniuk

Cristian casi no vio a la señora, en el auto parado al costado de la carretera. Llovía fuerte y era de noche. Pero se dio cuenta de que ella necesitaba ayuda…
Así que paró su auto y se acercó.
El auto de la señora olía a tinta, de tan nuevo. La señora pensó que pudiera ser un asaltante. El no inspiraba confianza, parecía pobre y hambriento.
Cristian percibió que ella tenía mucho miedo y le dijo:
-Estoy aquí para ayudarla madame, no se preocupe. ¿Por qué no espera en el auto que está más calentito? A propósito, mi nombre es Cristian.
Bueno, lo que pasaba es que ella tenía una llanta pinchada y para colmo era una señora de edad avanzada, algo bastante incómodo.
Cristian se agachó, colocó el gato mecánico y levantó el auto. Luego ya estaba cambiando la llanta. Pero quedo un poco sucio y con una herida en una de las manos.
Cuando apretaba las tuercas de la rueda ella abrió la ventana y comenzó a conversar con él. Le contó que no era del lugar, que solo estaba de paso por allí y que no sabía cómo agradecer por la preciosa ayuda. Cristian apenas sonrió mientras se levantaba.
Ella preguntó cuánto le debía. Ya había imaginado todas las cosas terribles que podrían haber pasado si Cristian no hubiese parado para socorrerla.
Cristian no pensaba en dinero, le gustaba ayudar a las personas.
Este era su modo de vivir. Y respondió:
-Si realmente quisiera pagarme, la próxima vez que encontrase a alguien que precise de ayuda, dele a esa persona la ayuda que ella precise y acuérdese de mí.
Algunos kilómetros después la señora se detuvo en un pequeño restaurante, la camarera vino hasta ella y le trajo una toalla limpia para que secase su mojado cabello y le dirigió una dulce sonrisa.
La señora notó que la camarera estaba con casi ocho meses de embarazo, pero la misma no dejó que la tensión y los dolores le cambiaran su actitud.
La señora quedó curiosa en saber cómo alguien que teniendo tan poco, podía tratar tan bien a un extraño. Entonces se acordó de Cristian. Después que terminó su comida, y mientras la camarera buscaba cambio, la señora se retiró.
Cuando la camarera volvió quiso saber dónde podía haber ido la señora, cuando vio algo escrito en la servilleta, sobre la cual tenía 5 billetes de 100 euros.
Le cayeron las lágrimas de sus ojos cuando leyó lo que la señora escribió. Decía:
"Tú no me debes nada, yo tengo bastante. Alguien me ayudó hoy y de la misma forma te estoy ayudando. Si tú realmente quisieras reembolsarme este dinero, no dejes que este círculo de amor termine contigo, ayuda a alguien."
Aquella noche, cuando fue a casa, cansada, se acostó en la cama; su marido ya estaba durmiendo y ella quedó pensando en el dinero y en lo que la señora dejó escrito.
¿Cómo puede esa señora saber cuánto ella y su marido, precisaban de aquel dinero? Con él bebé que estaba por nacer el próximo mes, todo estaba difícil.
Quedó pensando en la bendición que había recibido, y dio una gran sonrisa.
Agradeció a Dios y se volvió hacia su preocupado marido que dormía a su lado, le dio un beso suave y susurró:
-Todo estará bien; te amo… Cristian!
Adaptación de un cuento tradicional oriental.
"No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia".

Con esta frase Marx trata de explicar un poco su ideología, donde el mismo aclara que tomo el compromiso de opinar sobre los intereses materiales. Investigando sobre este tema Marx obtiene como resultado general que los hombres establecen ciertas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, las mismas son relaciones de producción que corresponden a una determinada evolución de sus fuerzas productivas materiales.
Más info: www.monografias.com/docs/Consigna-Explicar-La-Siguiente-Frase-No-Es-F3
John Barleycorn apela a la debilidad y al fracaso, al cansancio y al agotamiento. Él es la salida fácil. Y miente todo el tiempo. Ofrece falsa fuerza al cuerpo, falsa elevación al espíritu, haciendo que las cosas parezcan lo que no son y mucho más bellas de lo que son.
Jack London, John Barleycorn
“Ardo en el infierno, hay parte de mí que no encaja en ningún lugar. Moriría en sus merenderos, ahogado por sus banderas, aporreado por sus canciones, aborrecido por sus soldados, corneado por su sentido del humor, asesinado por su inquietud. No soy como los demás. Ardo en el infierno, el infierno que yo mismo soy”.
Atribuida a Charles Bukowski
Dos niños patinaban en un lago helado cuando de pronto el hielo se abrió y uno de los niños cayó al agua.
La corriente le arrastró un poco más adelante y el niño no podía salir. Estaba atrapado bajo la capa de hielo.
Su compañero comenzó a gritar pidiendo auxilio, pero no había nadie cerca. Se dio cuenta de que lo único que podía salvar a su amigo era abrir un agujero en el hielo. Así que buscó una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas. Una y otra vez, sin parar. Hasta que de pronto el hielo se rompió y pudo ofrecer su mano para que el otro niño se agarrara. Así, de esta forma, pudo salvar a su amigo.
Cuando llegaron al pueblo y contaron a todos lo que acababa de suceder, ninguno podía creer su historia.
– ¿Cómo un niño tan pequeño como tú ha podido romper una capa de hielo tan gruesa? ¡Eso es imposible!
– Eso, eso- decía otro-, ¿cómo pudiste hacerlo?
Entonces, un anciano se acercó y dijo:
– Yo sí sé cómo pudo hacerlo.
Todos le miraron con atención. Entonces, el anciano añadió:
– Porque no había nadie cerca para decirle que no podía hacerlo.
“Para mí, vivir es no tener prisa, contemplar las cosas, prestar oído a las cuitas ajenas, sentir curiosidad y compasión, no decir mentiras, compartir con los vivos un vaso de vino o un trozo de pan, acordarse con orgullo de la lección de los muertos, no permitir que nos humillen o nos engañen, no contestar que sí ni que no sin haber contado antes hasta cien como hacía el Pato Donald... Vivir es saber estar solo para aprender a estar en compañía, y vivir es explicarse y llorar... y vivir es reírse...”
Carmen Martín Gaite, “Caperucita en Manhattan” (1990)

Un hombre llevaba meditando durante más de ocho horas bajo un árbol cuando, de pronto, se le acercó un mendigo para pedirle un poco de limosna. Y claro, lo despertó de su meditación.
-Márchate, tonto -le dijo malhumorado-. ¿No ves que has interrumpido mi meditación?
-Es que tengo mucha hambre, por si pudiera usted darme algo.
-¡Llevaba más de ocho horas meditando, buscando mi unidad con Dios y me has hecho fracasar! -le gritó.
-¿Y cómo intentas buscar la unidad con alguien tan grande como Dios si no eres capaz de sentirte unido a mí que me estoy muriendo de hambre? -le contestó el mendigo mientras se marchaba.
Cuento sufí
“Si por «libre albedrío» entendemos la libertad para hacer lo que deseamos, entonces sí, los humanos tenemos libre albedrío. Pero si por «libre albedrío» entendemos la libertad para escoger qué desear…, entonces no, los humanos no tenemos libre albedrío.”
Yuval Noah Harari, “21 lecciones para el siglo XXI”
"Toda religión, incluso la católica (y especialmente la católica, precisamente por sus esfuerzos por permanecer 'superficialmente' unitaria, para no fragmentarse en iglesias nacionales y estratificaciones sociales), es en realidad una multiplicidad de religiones diferentes y a menudo contradictorias: hay un catolicismo de campesinos, un catolicismo de la pequeña burguesía y de obreros urbanos, un catolicismo para las mujeres y un catolicismo para intelectuales, en sí misma diversa e inconexa”.
Antonio Gramsci
“Resignación, porque los pueblos cuando tienen problemas no son rebeldes. El que tiene que comer todos los días no puede permitirse el lujo de perder por un acto de rebeldía el puesto de trabajo. La rebeldía siempre ha surgido de aquellos que comían todos los días. De aquí la gran culpabilidad de muchos intelectuales españoles, que comiendo todos los días, bien del pesebre o bien de su trabajo, no han sido capaces de decir basta a esta situación de degradación.”
Julio Anguita.
“Desde Auschwitz, sabemos de lo que es capaz el hombre. Y desde Hiroshima, sabemos lo que está en juego.”
Viktor Franki, "El hombre en busca de sentido" (1946)

" Si te sientas junto al río el tiempo suficiente, verás flotar el cuerpo de tu enemigo"
Proverbio chino.
"La mente crea su propia lugar,
y en él puede hacer un cielo del
infierno y un infierno del cielo"

Cuentan que hace mucho tiempo, en una recóndita región de Nepal, existió un anciano muy pobre. No tenía bienes materiales. Sin embargo, poseía un caballo tan hermoso, que era envidiado por todos.
Nobles y hasta emperadores le ofrecieron una suma inmensa por el caballo, pero él se negaba a venderlo.
– ¿Cómo voy a vender a mi caballo si siento que es parte de mi familia? - decía el anciano a modo de excusa.
Pasó el tiempo y un día, el caballo desapareció del establo. Los vecinos comenzaron a murmurar:
– ¡Viejo tonto! ¡Si hubiera vendido su caballo, no se lo hubieran robado!
– ¡Era una tentación! ¡Han tardado en robarle el caballo!
Las personas tenían muy claro que el animal había sido robado. Sin embargo, el anciano les decía:
– No vayáis tan lejos con vuestros pensamientos… Lo único evidente es que el caballo ya no está en el establo.
A los quince días, el caballo regresó. No había sido robado, sino que se había escapado. Y además regresó acompañado por quince hermosas yeguas.
Fábula budista
“Érase un pececillo que era feliz en su pecera
hasta que alguien lo quiso liberar y lo echó al mar.
Estaba tan acostumbrado a vivir a su manera
que se escondió bajo un alga y se echó a llorar.”
Alguna vez en la vida, perderás tu pequeño mundo.
Alguien romperá tu pecera y te echará al mar.
Te sentirás frágil, inseguro sin ninguna oportunidad.
Aunque tu mundo era chico, había comodidad,
la rutina, las mismas caras, las reglas aprendidas.
Metido en tu bola de cristal nunca interesó el mundo de afuera.
Es válido sentirse aturdido ante la gran inmensidad.
Pero deja el llanto, es tiempo de luchar, ya no hay fronteras.
No temas a lo desconocido, nada y nada sin parar,
llegarás tan lejos como quieras llegar.
Tal vez perdiste una pecera…
Pero ahora puedes conquistar un océano…
Autor: Julio Valencia
"La estupidez humana es la única cosa que nos da una idea del infinito".
Atribuida a Ernest Renan
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