"Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Eso constituye una fórmula segura para el desastre". Carl Sagan, Cosmos
El hombre que se miente a sí mismo y escucha su propia mentira llega a un punto en que no puede distinguir la verdad dentro de él y por tanto pierde todo respeto por sí mismo y por los demás.
Fiodor Dostoievski
Alicia: ¿Cuánto tiempo es para siempre?
Conejo blanco: A veces solo un segundo.
Lewis Carroll - Alicia en el País de las Maravillas (1865)
Cuenta una antigua alegoría judía, que una vez un hombre muy rico fue a pedirle un consejo a un rabino.
El rabino le tomó la mano, lo acercó a la ventana y le dijo:
-Mira.
El rico miró por la ventana a la calle.
El rabino le preguntó:
-¿Qué ves?
El hombre le respondió:
-Veo gente.
El rabino volvió a tomarlo de la mano y lo llevó ante un espejo y le dijo:
-¿Qué ves ahora?
El rico le respondió:
-Ahora me veo yo.
-¿Entiendes?, dijo el rabino. En la ventana hay vidrio y en el espejo hay vidrio, pero el vidrio del espejo tiene un poco de plata y cuando hay un poco de plata, uno deja de ver gente y comienza a verse solo a sí mismo.
Anónimo
Muy cerca de cierto bosque crecían, casi juntos, un abeto y un espino en perfecta armonía.
Un buen día, rompieron las paces y discutieron como declarados enemigos.
El abeto, en tono despectivo, dijo al espino:
—Mírame, que esbelto, frondoso y alto soy. Con mi madera se techan hermosos templos y se construyen grandes barcos. ¿Cómo, pues, infeliz, pretendes compararte conmigo?
El espino no se acobardó frente a tan repentina provocación y, usando de mucha prudencia, le respondió:
—Amigo, si pensaras en el hacha y la sierra que cercenan y destrozan tus entrañas, sé que desearías tener la estrella del espino.
Fábula de Esopo
Moraleja:
El soberbio perece,
y el humilde permanece.
“Todos somos iguales, dijo un banquero a otro”.
Atribuida a Pablo Castellano Cardalliaguet
La amnistía de la Transición sirvió para ir a esperar la salida de nuestros presos de las cárceles franquistas, pero por esa misma amnistía se nos colaron después torturadores y asesinos"
Jesús Vicente Aguirre
Un hombre con canas tenía dos amantes, una joven y otra vieja. La de más edad, avergonzada de tener trato con uno más joven que ella, no dejaba, cuando venía a estar junto a sí, de arrancarle los pelos negros. La más joven, tratando de disimular que tenía un amante viejo, le arrancaba los blancos. Y así, depilado por tumo a manos de una y otra, llegó a quedarse calvo.
“La derecha tiene razón cuando se identifica a sí misma con la tranquilidad y el orden: es el orden, en efecto, de la cotidiana humillación de las mayorías, pero orden al fin, la tranquilidad de que la injusticia siga siendo injusta y el hambre, hambrienta.”
Eduardo Galeano, Las venas abiertas de américa latina (1971)
Matadlos a todos, Dios ya reconocerá a los suyos.
Arnaud Amaury, monje cisterciense, legado personal del papa Inocencio III para la cruzada contra los herejes cátaros.
“Como la mayoría de los primeros entusiastas, siempre pensé que la forma en que Internet fomentaba la multitarea, hacía que los usuarios fueran menos vulnerables a la manipulación, al tiempo que explotaban aún más la capacidad de nuestro cerebro que antes. Aparentemente, no”.
Douglas Rushkoff
(...) quería escribir poesía porque me había enamorado de las palabras. Los primeros poemas que conocí fueron canciones infantiles, y antes de poder leerlas, me había enamorado de sus palabras, sólo de sus palabras. Lo que las palabras representaban, simbolizaban o querían decir tenía una importancia muy secundaria; lo que importaba era su sonido cuando las oía por primera vez en los labios de la remota e incomprensible gente grande que, por alguna razón, vivía en mi mundo
No está permitido que una mujer hable en la Iglesia, ni le está permitido enseñar, ni bautizar, ni ofrecer la eucaristía, ni reclamar para sí una participación en las funciones masculinas y mucho menos en el sacerdocio.
Tertuliano, padre de la iglesia.
“La música rock la hacen deficientes que cantan letras maliciosas, lascivas. Es la forma de expresión más brutal, nauseabunda, desesperada y viciosa que he tenido la desgracia de escuchar”.
“Yo a esa mierda de música llamada Rock and Roll, no le doy ni 5 años de vida”.
La astucia es el oscuro santuario de la incapacidad.
(Felipe Stanhope de Chesterfield)
Necesito verte, pero no te veo.
Necesito escucharte, pero no te escucho.
Necesito tocarte, pero no te toco.
Necesito pensarte...¡y es lo único que hago!
Un día, un hombre fue a la joyería y dijo al joyero: -Quisiera pesar este oro. Préstame tu balanza. El joyero respondió: -¡Lo siento de veras, pero no tengo pala! -¡No, no! -dijo el hombre-, ¡yo te pido tu balanza! El joyero le dijo: -¡No hay escoba en este almacén! -¿Estás sordo? -dijo el hombre- ¡Te pido una balanza! El joyero nuevamente respondió:
-He oído muy bien. No estoy sordo. No creo que mis palabras estén desprovistas de sentido. Veo bien que careces de experiencia y que, al pesar tu oro, vas a dejar caer algunas partículas al suelo. Entonces me dirás:
"¿Puedes prestarme una escoba para que pueda recuperar mi oro?"
¡Y cuando lo hayas barrido, me preguntarás si tengo una pala! Yo veo el fin desde el principio. ¡Recurre a algún otro!"
Cuento sufí.
Yalāl ad-Dīn Muhammad Rūmī - Mathnawi”
“A veces lo único que se propone un manipulador es simplemente desorganizar la galería por el puro gusto de hacerlo. Existen personas así en nuestra sociedad".
Atribuida a Ken Kesey
Había una vez seis hindúes ciegos de saber que quisieron conocer qué era un elefante. Como no podían ver, quisieron averiguarlo a través del tacto.
El primero en indagar, llegó junto al elefante y se chocó con su duro lomo y dijo: “Es duro y liso como una pared”.
El segundo, tocó el colmillo, y gritó: “Ya veo, el elefante es tan agudo como una lanza”.
El tercer hombre tocó la trompa y dijo: “Ya sé, el elefante es como una serpiente”.
El cuarto tocó su rodilla y dijo: “Veo que el elefante es como un árbol”.
El quinto sabio se acercó a la oreja y dijo: “El elefante es como un abanico”.
Finalmente, el sexto tocó la cola del animal y dijo: “está claro que el elefante es como una soga”.
Así es como los sabios comenzaron a discutir y pelearse por ver quién estaba en lo cierto. Cada uno con su propia opinión, y todos tenían parte de razón, pero solo conocían un fragmento de la realidad.
Cuento atribuido a un sufí persa del siglo XIII conocido como Rumi
(Reflexionar acerca de la incapacidad de los seres humanos para comprender todos los planos de la realidad y una enseñanza acerca de la riqueza que supone tener diferentes perspectivas sobre un mismo asunto.)
Para saber quiénes son tus amigos, haz que te metan en la cárcel.
Charles Bukowski"Necesito unos zapatos nuevos urgentemente, los que tengo me llevan siempre a los mismos sitios".
Karmelo C. Iribarren, Diario de K (2014)
"Nada se puede aceptar de un malvado, so pena de envilecerse".
Atribuida a Madame Roland
menéame