Frases y fragmentos de libros
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La carga

Un beduino viajaba, montado en un camello cargado de trigo. En el camino

encontró a un hombre que le hizo mil preguntas sobre su país y sus bienes.

Después le preguntó en qué consistía la carga de su camello.

El beduino mostró los dos sacos que colgaban a una y otra parte de la silla

de su montura:

"Este saco está lleno de trigo y este otro de arena."

El hombre preguntó:

"¿Hay alguna razón para cargar así tu camello con arena?"

El beduino:

"No. Es únicamente para equilibrar la carga."

El hombre dijo entonces:

"Hubiese sido preferible repartir el trigo entre los dos sacos. De ese modo,

la carga de tu camello habría sido menos pesada.

¡Tienes razón! exclamó el beduino, eres un hombre con una gran agudeza

de pensamiento. ¿Cómo es que vas así a pie? Monta en mi camello y dime:

siendo tan inteligente ¿no eres un sultán o un visir

?-No soy ni visir ni sultán, dijo el hombre. ¿No has visto mi vestimenta?"

El beduino insistió:

"¿Qué clase de comercio practicas? ¿Dónde está tu almacén? ¿Y tu casa

?-No tengo ni almacén ni casa, replicó el hombre.

-¿Cuántas vacas y camellos posees

?-¡Ni uno solo!

-Entonces ¿cuánto dinero tienes? Porque gozas de una inteligencia tal que

podría, como la alquimia, transformar el cobre en oro.

-Por mi honor, ni siquiera tengo un trozo de pan que comer. Voy con los

pies descalzos, vestido de harapos, en busca de un poco de comida. Todo lo que

sé, toda mi sabiduría y mi conocimiento, ¡todo eso no me trae más que dolores

de cabeza!"

El beduino le dijo entonces:

"¡Márchate! ¡Aléjate de mí para que la maldición que te persigue no recaiga

sobre mí! Déjame irme por ese lado y toma tú la otra dirección. Más vale

equilibrar el trigo con arena que ser tan sabio y tan desventurado. Mi idiotez es

sagrada para mí. ¡En mi corazón y en mi alma está la alegría de la certeza!"

Cuento sufí

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Cita de Winston Churchill

"Nunca llegarás a tu destino si te paras a tirar piedras a cada perro que ladra".

Atribuida a Winston Churchill

 

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Emilia Pardo Bazán

"El mundo es un conjunto de ojos, oídos y bocas que se cierran para lo bueno y se abren para lo malo gustosísimas".

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José María Aznar, el vino & la DGT

José María Aznar, el vino & la DGT

"¿Y quién te ha dicho que quiero que conduzcas por mí?"

"Las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber déjame que las beba tranquilamente; no pongo en riesgo a nadie ni hago daño a los demás"



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La peste

La peste

En verdad, era difícil saber si se trataba de una victoria. Únicamente estaba uno obligado a comprobar que la enfermedad parecía irse por donde había venido. La estrategia que se le había opuesto no había cambiado: ayer ineficaz, hoy aparentemente afortunada. Se tenía la impresión de que la enfermedad se había agotado por sí misma o de que acaso había alcanzado todos sus objetivos. Fuese lo que fuese, su papel había terminado.

La peste. Albert Camus.



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El tesoro escondido

Un poco antes de que la humanidad existiera, se reunieron varios maestros y ángeles para esconder un secreto.

Uno de ellos dijo: «Debemos esconder algo, pero, ¿qué les escondemos?».

Después de mucho pensar uno dijo: «¡Ya sé!, vamos a esconderles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar».

Propuso el primero: «Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo», a lo que inmediatamente repuso otro: «no, recuerda que tienen fuerza, y alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está».

Luego propuso otro: «Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar», y otro contestó: «No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará».

Uno más dijo: «Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra». Y le dijeron: «No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad».

El último de ellos era un ángel que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás. Analizó cada una de ellos y entonces dijo: «Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren».

Todos quedaron asombrados y preguntaron al unísono: «¿Dónde?».

El ángel respondió: «La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán».

Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad fuera sin saber que la trae consigo.

Autor desconocido (al menos por el menda)

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Pablo Iglesias

Pablo Iglesias

Mi generación prefiere follar

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Cita de Walt Whitman

Cita de Walt Whitman

"Estábamos juntos. Olvidé el resto".

Atribuida a Walt Whitman (1819 – 1892)



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La falsedad (Cicerón)

La falsedad (Cicerón)

Las vanas pretensiones caen al suelo como las flores. Lo falso no dura mucho.
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Cita - La calumnia y la verdad

“Si murmurar la verdad aún puede ser la justicia de los débiles, la calumnia no puede ser otra cosa que la venganza de los cobardes.”

Jacinto Benavente, “La ciudad alegre y confiada” (obra de teatro, 1916)

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El tonto y la linde

"Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue"

Sabiduría popular

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El engaño (Antonio Machado)

El engaño (Antonio Machado)

El hombre sólo es rico en hipocresía. En sus diez mil disfraces para engañar confía; y con la doble llave que guarda su mansión para la ajena hace ganzúa de ladrón.
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Fábula - La gaviota y la bondad

Fábula - La gaviota y la bondad

"Se cuenta que en un viejo reino había un hombre adinerado y poderoso que amaba a las gaviotas. Todas las mañanas se levantaba y miraba hacia el mar que estaba cerca de su mansión. Se quedaba por horas, extasiado, contemplando esas aves blancas que lo maravillaban.

Un día cualquiera encontró una gaviota en la terraza. Conmocionado por el hallazgo se acercó con cuidado a ella y notó que estaba herida. Con la mayor dulzura la tomó entre sus brazos y ordenó a sus médicos que la curasen. La herida no era muy profunda y la gaviota se curó muy pronto.

Extasiado con ella, el hombre quiso agasajarla. Mandó preparar las mejores comidas para ella… Faisán, carnes exóticas, frutas deliciosas y manjares de todo tipo. Sin embargo, la gaviota no comía nada. El hombre intentaba convencerla, pero ella no accedía.

Así pasaron tres días, después de lo cual la gaviota murió."

Fábula china que nos enseña como a veces el amor, en realidad, no es amor, sino egoísmo. El hombre de esta historia creyó que a la gaviota le complacería lo que le complacía a él, no lo que ella necesitaba.

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El fanfarrón

La naturaleza hace a veces un tonto; pero un fanfarrón siempre es obra del hombre.

Ignatius J Reilly, "La conjura de los necios".

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Fragmento - La inmortalidad

"Imagínate que vivieras en un mundo en el que no hay espejos.

Soñarías con tu rostro y te lo imaginarías como reflejo exterior de lo que hay dentro de ti. Y después, cuando tuvieras cuarenta años, alguien te pondría por primera vez en la vida un espejo delante.

¡Imagínate el susto! Verías un rostro completamente extraño. Y sabrías con claridad lo que no eres capaz de comprender: tu rostro no eres tú."

Milan kundera, "La inmortalidad" (1990)

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Prometeo desencadenado

Mis alas están plegadas sobre mis oídos,

Mis alas están cruzadas sobre mis ojos,

Pero tras la sombra plateada percibo,

Tras sus tibias plumas recojo,

Una visión, un mundo de sonidos.

Shelley

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República y guerra civil: las raíces del enfrentamiento

Estas graves alteraciones, como lo había sido ya la rebelión del general Sanjurjo en agosto de 1932, hicieron mucho más difícil la supervivencia de la República y del sistema parlamentario. Demostraron que hubo un recurso habitual a la violencia por parte de algunos sectores de la izquierda, de los militares y de los guardianes del orden tradicional, pero no causaron el final de la República ni mucho menos el inicio de la guerra civil. Y todo porque cuando las fuerzas armadas y de seguridad de la República se mantuvieron unidas y fieles al régimen, los movimientos insurreccionales podían sofocarse fácilmente, aunque fuera con un coste alto de sangre. En los primeros meses de 1936, la vía insurreccional de la izquierda, tanto anarquista como socialista, estaba agotada, como había ocurrido también en otros países, y las organizaciones sindicales estaban más lejos de poder promover una revolución que en 1934. Había habido elecciones en febrero, libres y sin falseamiento gubernamental, en las que la CEDA, igual que los demás partidos, puso todos sus medios, que eran muchos, para ganarlas y existía un gobierno que emprendía de nuevo el camino de las reformas con una sociedad, eso sí, más fragmentada y con la convivencia más deteriorada. El sistema político, por supuesto, no estaba consolidado y como pasaba en todos los países europeos, posiblemente con la excepción de Gran Bretaña, el rechazo de la democracia liberal a favor del autoritarismo avanzaba a pasos agigantados.

Nada de eso, sin embargo, conducía a una guerra civil. Esta empezó porque una sublevación militar debilitó y socavó la capacidad del estado y del gobierno republicano para mantener el orden. El golpe de muerte a la República se lo dieron desde dentro, desde el propio seno de sus mecanismos de defensa, los grupos militares que rompieron el juramento de lealtad a ese régimen en julio de 1936. La división del ejército y de las fuerzas de seguridad impidió el triunfo de la rebelión, el logro de su principal objetivo: hacerse rápidamente con el poder. Pero al minar decisivamente la capacidad del gobierno para mantener el orden, ese golpe de estado dio paso a la violencia abierta, sin precedentes, de los grupos que lo apoyaron y de los que se oponían. En ese momento, y no en octubre de 1934 o en la primavera de 1936, comenzó la guerra civil.

En Historia de España, Volumen 8: República y guerra civil; capítulo 5. Ed. Crítica.

Julián Casanova, Catedrático de Historia contemporánea de la Universidad de Zaragoza

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Car Gustav Jung

"Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad"

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Cita de Kurt Vonnegut

Cita de Kurt Vonnegut

"Otro defecto del carácter humano es que todo el mundo quiere construir y nadie quiere hacer mantenimiento".

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Proverbio árabe

"La palabra dentro de ti es tu esclava, fuera de ti, tu dueña."

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Cita de George R. R. Martin

"Los únicos lobos a los que debemos temer son aquellos que llevan piel humana puesta".

Atribuida a George R. R. Martin

Fuente

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Citas de Cioran

Todo acto de valentía es obra de desequilibrados. Los animales, normales por definición, son siempre cobardes, salvo cuando saben que son mas fuertes, lo cual es la cobardía misma.

Un hombre que se precie no tiene patria. Una patria es un engrudo.

Hay que estar chiflado para lamentarse de la desaparición del hombre, en lugar de entonar un: ¡ya era hora¡

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Cita de Charles Bukowski

Cita de Charles Bukowski

Todos vamos a morir, todos, ¡qué espectáculo! Eso solo, nos debería motivar a amarnos unos a otros, pero no sucede así. Somos aterrorizados y aplastados por trivialidades, somos engullidos por nada.

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Robespierre, Sieyés y el desprecio a la voluntad de los pocos

“La Constitución establece que la soberanía reside en el pueblo, en todos los individuos del pueblo. Cada individuo tiene, pues, el derecho de contribuir a la ley por la cual él está obligado, y a la administración de la cosa pública, que es suya. Si no, no es verdad que los hombres son iguales en derechos, que todo hombre es ciudadano

(Maximilian Robespierre, Discurso del 22 de octubre de 1789 en la Asamblea Constituyente)

Entiendo por privilegiado a toda persona que se sale del derecho común, sea porque pretende no hallarse sometido en todo a la ley común, sea porque pretende derechos exclusivos. Hemos probado suficientemente en otro lugar que todo privilegio resulta injusto por naturaleza, odioso y contrario al pacto social. En suma, una clase privilegiada es a la nación lo que las ventajas particulares son con respecto al ciudadano y, del mismo modo que éstas, no resulta en modo alguno. Nunca se recalcará esto suficientemente: una clase privilegiada es con respecto a la nación, lo que las ventajas particulares perjudiciales son con respecto al ciudadano, por lo que el deber del legislador será suprimirlas”

(Emmanuel J. Sieyés, El tercer estado y otros escritos de 1789).

Sí, las negritas son mías, para los despistados.

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Fábula - El águila, el cuervo y el pastor

Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito.

La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte, que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.  

Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños.

Le preguntaron sus hijos acerca de qué clase de ave era aquella, y les dijo:

- Para mí, solo es un cuervo; pero él, se cree águila.

Fábula de Esopo

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menéame