Mussolini logró convencer a Franco para que el Corpo Truppe Volontarie tuviera un papel importante en la operación de ataque a Santander. La victoria sobre los republicanos se creía fácil y Franco accedió a que los italianos llevasen la iniciativa. A mediados de agosto de 1937, las tres divisiones que componían el cuerpo de ejército italiano comenzaron, desde sus bases en las Merindades y en coordinación con las tropas del general Dávila, las operaciones sobre las defensas republicanas de la provincia de Santander.