La azafata ideal era joven, soltera, esbelta y refinada de una manera muy concreta. Estas expectativas no eran presiones culturales tácitas ni vagas preferencias de la dirección. Se trataba de políticas formales y escritas, que se aplicaban de manera sistemática y sin excusas. A continuación, se analiza con detalle lo que exigían exactamente esas políticas y se recuerda hasta qué punto el valor profesional de una mujer se medía en su día según criterios que no tenían nada que ver con su capacidad para desempeñar el trabajo.
|
etiquetas: azafatas , requisitos , estados unidos