El recuento, coordinado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, confirma que la mayor parte de los lobos sigue en el cuadrante noroeste, sobre todo en Castilla y León, Galicia, Asturias y Cantabria. Ese avance tiene una cara dura para los ganaderos. Solo en Castilla y León se certificaron en 2024 unos 3 973 ataques que provocaron la muerte de 5 985 animales, casi un 47 por ciento más de ataques que en 2021.