El Ministerio obtiene el dato a partir de una metodología consolidada ya en informes pasados: suma cada año las viviendas cuya obra ha sido certificada como terminada —incluyendo autopromociones y cooperativas— y resta las compraventas registradas. Desde 2004, ese cálculo va generando un stock acumulado. Sobre el papel no parece que haya margen para el error. En la realidad, las cuentas no cuadran. «Desde luego no sabemos dónde están esas viviendas nuevas que no se venden», afirma Katia Domingo, presidenta de la Asociación de Inmobiliarias.
|
etiquetas: vivienda , asturias , pisos