El informe pone de manifiesto que aunque hay mucho suelo en gestión sobre el papel, y los instrumentos de planeamiento recogen una capacidad teórica cercana a siete millones de viviendas, la realidad operativa es muy distinta, ya que menos del 0,5% de ese potencial se encuentra actualmente en fase finalista y en edificación, mientras que más del 74% corresponde a suelo aún sin urbanizar, con plazos de desarrollo que superan habitualmente las dos décadas.
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