Ahora viene lo gracioso. Ponte que todos los que habéis tenido esta gran y única idea organizáis un simposio gastronómico en algún polígono de las afueras, o en un estadio, o hasta en algún parque, en el que llevaréis todos una furgoneta y venderéis una hamburguesa todavía más espeluznante y llamativa que las que vendéis de costumbre. También la ponéis en una caja de papel de impresión así un poco rígido y tras nombrarla de la manera más atroz e innecesaria y asegurarte de que hay que comerla con guantes, la vendes a 15 euros. Y la gente va, y
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