Tener que convivir con tu ex por no poder encontrar un alquiler que te puedas permitir de manera inmediata tras cortar con él es algo que ocurre con frecuencia, pero no es nada nuevo. Suelen generar cuadros ansiosos, alteraciones en el estado de ánimo y comportamientos maníacos y/o depresivos de persecución y vigilancia hacia la expareja, pensamientos obsesivos e insomnio. Suele ser común, igualmente, que la persona se muestre irascible e irritable, presentando clínica psicosomática.
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