La nueva reforma fiscal ha dejado en el último año un agujero de 460 millones de euros en las arcas públicas. De esa cantidad, 289 millones dejados de pagar corresponden a 15 herederos (el 0,1% de los declarantes). A pesar de que el Ejecutivo autonómico presume, sobre todo, de beneficiar con esta medida a más de 20.000 familias, lo cierto es que son los ultrarricos quienes se han visto favorecidos. Gran parte de la población se ha ahorrado menos de 1.000 euros, mientras los declarantes más ricos han dejado de pagar 4 millones de euros cada uno.
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