Se trata de una fórmula que se toma prestada de Japón, donde el 40% de los vehículos que se venden están homologados como kei-cars. Esta denominación, que proviene del japonés keijidosha (coche ligero), define a unos diminutos turismos de 3,4 metros de longitud que destacan por sus bajos costes de adquisición y mantenimiento y su simplicidad técnica. Este concepto se adaptaría a las necesidades europeas para concebir una nueva categoría a caballo entre los coches de segmento A (urbanos) y los cuadriciclos.
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