También dijo Vd. que ni los magistrados que llevan el caso, ni nadie más (excepto usted, naturalmente) “puede entender la complejidad del caso”. Finalmente, su aria en la que proclama que “no le remuerde la conciencia, que está orgulloso de su obra y que ha recibido felicitaciones de colegas”. Y para terminar, se duele usted de la “inseguridad jurídica” y la "fuga de inversión" que, siempre a su juicio, ha generado el expediente. Unos comentarios al respecto:
1) Lamento contradecirle en cuanto a la presunta “complejidad jurídica” del caso. Tal complejidad se debe únicamente al volumen de los legajos acumulados; nunca a la esencia del caso, que se reduce a una escueta frase: su hotel, del que no discuto calidad de diseño o ejecución, se constituye automáticamente en mamotreto, en cuanto se construye a sabiendas de que vulnera abiertamente la ley de Costas en los arts. 23 y siguientes (Cap. 2, Sección 1). Todo muy sencillo, evidente y palmario: Ahí, simplemente, NO SE PUEDE CONSTRUIR NADA. Y usted, como profesional, tiene la OBLIGACIÓN de saberlo. Y nosotros, el DERECHO de que lo sepa y lo respete.
2) Con respecto a la obtención de licencias para el referido mamotreto: obviamente, se podrá argumentar que necesitó usted de colaboradores necesarios dispuestos a pasarse por el arco del triunfo a doña Justicia; pero eso, por desgracia, no le exime y es demasiado habitual: así actúan determinados individuos en cuanto se les reviste de una autoridad de la que no son dignos (¿le suena de algo el “Caso Malaya”?). Si sus colegas le felicitan, entonces: Virgencita, que me quede como estoy.
El pasado día 14 apareció en última página de "EL PAÍS" (sociedad.elpais.com/sociedad/2012/08/14/actualidad/1344974258_748361.h) una entrevista suya, en la que dijo haberse mostrado estupefacto cuando recibió la orden de paralizar las obras del hotel “El Algarrobico”.
También dijo Vd. que ni los magistrados que llevan el caso, ni nadie más (excepto usted, naturalmente) “puede entender la complejidad del caso”. Finalmente, su aria en la que proclama que “no le remuerde la conciencia, que está orgulloso de su obra y que ha recibido felicitaciones de colegas”. Y para terminar, se duele usted de la “inseguridad jurídica” y la "fuga de inversión" que, siempre a su juicio, ha generado el expediente. Unos comentarios al respecto:
1) Lamento contradecirle en cuanto a la presunta “complejidad jurídica” del caso. Tal complejidad se debe únicamente al volumen de los legajos acumulados; nunca a la esencia del caso, que se reduce a una escueta frase: su hotel, del que no discuto calidad de diseño o ejecución, se constituye automáticamente en mamotreto, en cuanto se construye a sabiendas de que vulnera abiertamente la ley de Costas en los arts. 23 y siguientes (Cap. 2, Sección 1). Todo muy sencillo, evidente y palmario: Ahí, simplemente, NO SE PUEDE CONSTRUIR NADA. Y usted, como profesional, tiene la OBLIGACIÓN de saberlo. Y nosotros, el DERECHO de que lo sepa y lo respete.
2) Con respecto a la obtención de licencias para el referido mamotreto: obviamente, se podrá argumentar que necesitó usted de colaboradores necesarios dispuestos a pasarse por el arco del triunfo a doña Justicia; pero eso, por desgracia, no le exime y es demasiado habitual: así actúan determinados individuos en cuanto se les reviste de una autoridad de la que no son dignos (¿le suena de algo el “Caso Malaya”?). Si sus colegas le felicitan, entonces: Virgencita, que me quede como estoy.
3) Contra sus declaraciones,… » ver todo el comentario