Por favor, que no nos lleve a nosotros décadas levantarnos. Cada día es más agobiante ver a tus compañeros y amigos que han perdido el trabajo cómo van perdiendo también el ánimo y la esperanza.
Es la pescadilla (o pesadilla mejor dicho) que se muerde la cola. Tu pequeña empresa quiebra. Echas a los trabajadores. Dejas de pagar a proveedores. Te aumentan las deudas. Tiras de ahorros para intentar cubrir esos gastos. Empiezas a deber al banco, la hipoteca y el pequeño crédito que has pedido. Tus padres te avalan. Ellos terminan con sus ahorros, empiezan a deber al banco... y así hasta que esto termine.