Todo deja sus heridas y sus secuelas. Los acontecimientos pasan por la vida como los ríos por los valles. Algunos dejan un profundo tajo, otros una cuenca de aluvión, otros una fértil cuenca. Depende del río y del valle. Hay almas blandas en que todo deja huella, y otras de piedra que van intactas a la sepultura. A veces dudo si las estatuas que aparecen en las excavaciones no serán en realidad hombres que lo soportaron todo. Hay valles amplios, estrechos, llanos y empinados. Hay ríos caudalosos, regueros cantarines, torrenteras y …