Netanyahu ha logrado arrastrar a Trump a lo que podría convertirse en una nueva guerra sin fin. Tras los objetivos de los neoconservadores estadounidenses de hace veinte años, el primer ministro israelí busca forjar «un nuevo Oriente Medio» mediante la guerra. A corto plazo, la guerra de Irán le beneficia mucho: desvía la atención de Gaza, diluye la atención sobre los asentamientos en Cisjordania, crea una dinámica de urgencia que une a algunos apoyos e incluso puede venderse como un «éxito histórico».