La campaña de boicot a ChatGPT no para de ganar apoyos. Al menos cuatro millones de personas han cancelado su suscripción o han dejado de utilizar el chatbot de inteligencia artificial a lo largo de la última semana, según indica la organización, QuitGPT. El rechazo a la popular aplicación responde al contrato militar que su desarrolladora, OpenAI, ha cerrado con el Pentágono y que podría abrir la puerta al uso de su IA para casos extremos como la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses o la creación de armas autónomas.